BLACK BREATH «Slaves Beyond Death»

Abrazamos la recta final de 2015, último trimestre en el que posiblemente surjan obras de calidad insospechada, como suele pasar cuando parece que todo está dicho. En lo que va de año se han producido numerosos lanzamientos de buena calidad, y en lo relativo a este aspecto, los americanos BLACK BREATH se mantienen firmes. Su apuesta musical está exenta de riesgos innecesarios, y la jugada les ha vuelto a salir perfecta. Tras casi una década desde su formación y con un EP y dos álbumes completos a sus espaldas, la banda americana nos ofrece su recentísimo “Slaves Beyond Death” (Southern Lord Recordings), un lanzamiento bastante apetecible. El hecho de contar con una excepcional portada del impresionante artista Paolo Girardi no hace sino reforzar los argumentos. Y es que este dibujante tiene una capacidad genial a la hora de mezclar lo veraz con lo grotesco, sus pícaros y nada aleatorios trazos logran un efecto dramático que engancha a la primera.

En la línea del grupo y culminando en sus inevitables esencias suecas, este nuevo trabajo se nutre de diferentes fuentes: desde las bases Thrash/Death que recuerdan al estilo de los primeros SLAYER, DEATH, MASTER y que derivan en una épica onda Death/Black tipo DISSECTION o NECROPHOBIC, hasta las espesas esencias OBITUARY que albergan algunos tracks. De hecho, la voz puede acoplarse a pautas Nödtveidt/Tardy/Van Drunen, apostando a su vez por otros giros de timbre más oscuro. Pero la cosa no queda acotada a estos registros vocales e instrumentales, también exploran diversos terrenos cercanos con gran fortuna, en parte recordando a las mejores épocas de METALLICA y MEGADETH, creando muy buenos pasajes instrumentales de plena fuerza y aparente enrevesamiento. Esto confiere al disco un punto determinante, precisamente por cómo lo hacen y en qué lugar del tracklist se potencia, llegando a ofrecer la sensación de que justo al final del disco hay un leve giro estilístico en el que el Death Metal llega a desaparecer… aunque algunos lo llamarían Death Melódico (incluso con muy puntuales pasajes que asoman hacia la vena ARCH ENEMY o DARK TRANQUILITY), otros simplemente dirían: Heavy Metal con muchos kilos de distorsión.

El sonido de “Slaves Beyond Death” es sobriamente atronador, aparentando una producción discreta se ha logrado un perfil cortante en el que las gruesas y aserradoras guitarras se emparejan con una base rítmica asesina, de batería reverberante pero pegada monumental, muy incisiva. Los parches crepitan con viveza, y el bajo rellena de mil demonios, abrasando púa y creando muros de cal viva. A pesar de que las frecuencias medias predominan, la mezcla gira en torno a ese concepto, logrando compensación y equilibrio funcional, además de que con auriculares aún ofrece resultados mucho mejores respecto a las bases y al color general. La reverberación añadida me parece idónea para este tipo de acabado final, algo de lo que “Slaves Beyond Death” también se beneficia gratamente. Hiperdensidad sonora y buena forma de alternar las gamas Old School con los puntiagudos acabados de masterización más actuales, taladrando a través de ese “nuevo viejo sonido” a caballo entre la motosierra y la picadora de carne. La producción corre a cargo de Kurt Ballou, responsable de los últimos discos del combo americano, mientras que el mastering es tarea de Brad Boatright (WATCHTOWER, OBITUARY, CORROSION OF CONFORMITY…).

A través de un fade in distorsionado, “Pleasure, Pain, Disease” abre el disco y da pie a un pesadísimo medio tiempo en la onda CYCLONE, CARNAGE o viejos GRAVE, anunciando que pronto cambiarán de marcha para acometer nuevas fechorías de facciones Death/Thrash, evocando sonidos de antaño y en diferentes facetas, pero sonando como un tremendo bloque indestructible.

Creo que no hay un solo corte que desmerezca. Y respetando el orden, hay dos canciones que me parecen especialmente notorias: una es “Slaves Beyond Death”, en el que sin prisas y con aire de mortal Obituario al estilo Florida van pintando una malignidad palpable, enganchando con su tremendo empaque, las sutiles virguerías del baterista y su distorsionada acidez. Un corte cuyo estribillo parece rasgar las membranas, y que en un claro desprecio del metrónomo ejerce un progresivo aumento de velocidad perfectamente plasmado a conjunto, para despegar mediante velocidades superiores y otras nuevas cabriolas de matiz más Thrasher, sin dejar de aludir al desgarrador estribillo para culminar.

La otra es “Reaping Flesh”, perfecta sinfonía de desolación y sonido hiperpesado, rozando las trazas brutales y sugiriendo impenetrable majestuosidad, incluso llegando a aludir al tinte deathblackler. Un tema excelente en el que se bordean diferentes fórmulas sobre el ideario sueco y americano desde DISSECTION/SACRAMENTUM a MASTER/ANGELCORPSE, entre otras mieles. A BLACK BREATH le sientan como un guante, desenvolviéndose muy bien es estos terrenos.

Arc Of Violence” se baraja entre medios tiempos de tenso Death Metal Melódico y Thrash Death de densidades y espesores considerables, todo sin grandes despliegues, a golpe de buen pulso y midiéndose con notable temple, hasta llegar a los veloces tramos intermedios para el solo de guitarra y que apuntan hacia el fin, espejismo que nos devuelve a amasijos de acordes, arreglos de cuerdas apuñaladores y dobles bombos cual masa pétrea. “A Place of Insane Cruelty” retorna a los tiempos OBITUARY, lentitud y espesor selvático, totalmente agónico y en un entramado envolvente en el que logran ejercer sus recursos armónicos con soltura, introduciendo juegos de armonía pegadiza y en diferentes tramos. Aquí es donde se muestra el apoyo a la buena labor compositiva, habiendo sabido mantener el tipo airosamente y convenciendo.

El resto del trabajo mantiene otras perspectivas, con algunas canciones que pueden recordar o evocar a los citados MEGADETH/METALLICA, como la propia “Seeds of Cain” y su jugosa introducción electroacústica en la que las melodías lloran, para posteriormente mezclar los ritmos Thrash con el oscuro Death Melódico de gruesos power chords y densos ritmos a caballo entre ambos estilos, plasmando momentos verdaderamente épicos y emocionantes que trasladan a más de treinta años atrás, pero con el sonido de hoy. Lo mismo pasa con “Chains of The Afterlife”, el magnífico track instrumental que sirve para despedir el disco; por medio de una progresión constante y ascendente en la que se sugieren numerosos estados de ánimo, observamos todo tipo de figuras e influencias, sobre todo del Heavy/Trash y Metal Melódico, sonando todo especialmente punzante y desgarrador. “Burning Hate” parece pertenecer a esta pequeña sección, es buen corte que adquiere forma de marcha de muerte y va penetrando con una enorme fuerza. Pero pronto deriva en buen Death Thrash a la antigua, con secciones morbosas y veloces asomos Melo/Crust.

No puedo terminar este texto sin lanzar una última conjetura que atañe a mi exclusiva visión del asunto, a esa parte que nos toca vivir como oyentes y que da forma a la “película” de cada cual. Respecto a la añoranza sueca en sus diferentes vertientes pero sentida desde el otro lado del charco, el presente y mordedor trabajo de BLACK BREATH gana claramente la batalla frente al experimental aunque excelente último disco de HORRENDOUS, precisamente porque pienso que a estos últimos, y a pesar de su calidad, les falta toda la garra que sí supuran los primeros, en estilo y en producción. Al margen de esto, si disfrutas con el Death de sonoridades añejas y en diferentes planos de estilo pero tu condición precisa el peso de una banda brutalmente compacta, como norma imprescindible, no dudes en palpar “Esclavos más allá de la Muerte”. Puro hierro para las venas, cadenas que nos atraviesan el cráneo y bajo el enorme puño del Gran Amo nos mantienen enganchados al Negro Aliento de una dolorosa inmortalidad.

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