BREATHLESS “Return to Pangea”

BREATHLESS (spa) Album Cover BREATHLESS (spa)
Return to Pangea
Again Kill
Thrash Metal
Xtreem Music
2015
CD
facebook.com/BreathlessAttack
8


01. Tectonic Chant
02. Killing-sophy
03. Atomic Waste
04. Introspective Nightmare
05. Return to Pangea
06. Beyond the Ritual
07. Masterade
08. Ursula has a Tank
09. Breathless
10. Brooding Wraith
11. Spinning Metal

No suelo hablar de Thrash Metal. Pocas bandas de este estilo han levantado mi interés una vez que brotó de sus cenizas, sobre todo porque toda esa generación formada por incontables clones de DESTRUCTION, EXODUS o SLAYER me produce sopor. Tampoco suelo hablar de estas cosas, pero creo que más allá de ese tipo de asaltos, y con las consabidas excepciones (sin rozar el ámbito del Thrash/Black/Death), ha surgido otra generación de grupos que lo entienden de forma distinta, como pasa en todos los estilos, aferrándose a las raíces pero quizá reflejando mucho mejor el espíritu del asunto. Hoy toca hablar de uno de ellos: BREATHLESS, cuyo segundo trabajo “Return to Pangea” viene amparado por el sello Xtreem Music, al igual que pasó con su disco debut.

El Line-up de este combo procedente de Islas baleares se ha reducido. Óscar Maestre, anteriormente encargado de una de las dos hachas, pasa a asumir el rol de bajista, labor que hasta ese momento realizaba Javier Martí. Así, las seis cuerdas se centran en manos de Eduardo Moreno, que continúa con las tareas vocales. Joan Font se mantiene en el puesto de batería, realizando una labor agresiva y dinámica, tan segura como en ocasiones intuitiva.

Pero lo más relevante, a mi juicio, es la maduración del concepto de la música: porque de la misma manera que sugiere el título del disco, BREATHLESS dejan de lado sus tímidas aunque picantes esquirlas Thrash/Death (a nivel música y vocal) y se establecen en un sonido cercano a las raíces del estilo que abanderan. En “Thrashumancy”, su trabajo anterior, se establecían unas formas decididas y espontáneas, quizá menos genéricas. Con el presente lanzamiento se han volcado en una sofisticada sencillez pero ganando en concreción, asentándose como grupo. Y hay algo que a primera vista podría pasar desapercibido, pero se intuye un gran trabajo de revisión respecto a riffs y melodías, por parte de las seis cuerdas. Sobre todo en algunos temas en los que el pulido es evidente y resulta más minucioso. Pienso que el equilibrio entre la frescura y los arreglos está muy conseguido, sin resultar recargado, a pesar de evidentes pasajes pensados para dos instrumentistas y que en ciertos temas destacan bastante.

Toda la producción de este material ha sido realizada en las instalaciones Psychosomatic Recording Studio (TRALLERY, HELEVORN) bajo la dirección y supervisión de Miguel A. Riutort, resultando altamente profesional y poderosísima, como mínimo. “Return to Pangea” suena relativamente moderno pero no empalaga, con los parches en primer plano y al mismo tiempo proyectando un empaque global muy equilibrado y lleno: si se pincha con altavoces de diámetro generoso (preferentemente) y se le da un poco de caña, observando la respuesta… se entenderá perfectamente. Pero con auriculares también suena muy bien.

La línea de BREATHLESS continúa a través del Thrash afilado y del que huye de lo tenebroso, guiñando hacia matices de grupos como EXODUS en sus primeros tiempos o los mismos TESTAMENT (ambos en su faceta arabesca), nociones DEATH ANGEL, ecos de MEGADETH en su vena más cañera… aún así, no puedo evitar acordarme de los DARKNESS de “Death Squad”, sobre todo en algunos medios tiempos, en determinados cortes y por matices en la voz de Eduardo. Pero en definitiva, ese tipo de Thrash que no bucea a través de lo más oscuro y que tampoco debería encasillarse junto al sonido de bandas como HAVOK, ANGELUS APATRIDA o SUICIDAL ANGELS. La gran baza de los isleños, al margen de simples observaciones, podría estar precisamente en la forma en que rompen “normas” citadas. Posiblemente, el equilibrio entre los riffs y un curioso trabajo de batería sea una de las principales apuestas del disco. Es la única forma de diferenciarse, marcar tu propio sello, arriesgando. Y en todo caso influenciarse, pero no copiar. Aquí tenemos un discurso de apoyo entre facetas extremas, entrelazadas por unas líneas de bajo que aplastan y empastan, resultando este instrumento muy líquido, brillante y grueso al mismo tiempo. Cuerdas graves emisoras de una garra total, creando una base rítmica que junto con los obstinados parches empapa el disco de potencia, la necesaria para sustentar guitarras y voz.

Y el arte gráfico es como un imán, mediante su desglose de coloridos conceptos y seres. Simbolizan la Tierra, en un estado que implica el regreso a tiempos inmemoriales, aquellos en los que los Primigenios estaban predestinados a construir gloriosas civilizaciones, mucho antes de que los grandes cataclismos moldearan los continentes. Historia pero ficción, fantasía pero realidad, igual que siempre… en un claro mensaje que bien puede interpretarse como la más grande crítica a la autodestrucción del ser humano, así como la reivindicación de un mundo íntegro y con su correspondiente equilibrio natural intacto, volver a empezar. A su vez, recordatorio o símil muy paralelo del estado vegetativo al que por desgracia, algunas personas viajan cada vez en mayor medida y sin que podamos hacer nada por impedirlo, algo muy bien representado (al menos imaginativamente susceptible de ser interpretado) a través de esos híbridos vegetales, no exentos de tinte Lovecraftiano, sin eludir los propios rasgos humanoides y ex-humanos. Estos dibujos son obra de Óscar Maestre, y debe destacarse la gran portada, por abrazar un diseño increíble y resultar un trabajo espectacular. Dave Rotten, comandante en jefe de las tropas Xtreem Music, se ha hecho cargo del excelente Layout, como en otras ocasiones. Buena elección de imágenes y gran distribución de las mismas, habiendo logrado entre todos un concepto artístico loable, del que invita a tener un CD entre las manos para poder valorar correctamente sus parámetros y a la vez gozar de sus mieles, convirtiéndolo en una nueva sensación única tatuada como XM 169 CD.

Tras una introducción acertadamente llamada “Tectonic Chant”, podría dividirse el trabajo en varias partes: por un lado, los cortes más impactantes a primera vista, como el adelanto “Killing-sophy”, un feroz picotazo que en este caso resulta idóneo para representar el trabajo, porque aunque con este track no se abarque todo el arsenal, sí que se muestra la verdadera cara de la banda. También “Spinning Metal”, un potente balazo con muy buenas y discretas voces de refuerzo en coros y del que precisamente destacaría la simpleza, linealidad y contundencia de los riffs. Thrash rápido y al cuello, sin complicarse pero muy bien ejecutado. “Introspective Nighmare” es un corte poderoso que combina medios tiempos, rapidez comedida e incluso arreglos casi acústicos, puntualmente, pero que sobre todo ofrece a otras tonalidades y colores, conteniendo un aura Old School que parte con la pana.

Por otro lado, “Atomic Waste”, con un inicio bien distinto e igualmente y marcadas secciones melódicas en su parte central, a pesar de sus dosis de velocidad bien repartidas. Es un corte minuciosamente cuidado y moldeado, mostrando un trabajo elaborado sin la necesidad de traspasar las barreras de lo inminentemente técnico, al mismo tiempo irradiando sensación de familiaridad. “Masterade” abraza la oscuridad, con sus arpegiados de notas adyacentes y riffeo sobre el segundo traste del bordón, y no hay tonalidad más lúgubre y misteriosa para el Thrash Metal que Fa sostenido Frigio… temazo simple y pegadizo, con un solo de guitarra picante y sencillo, de los que duelen y funcionan a la primera. “Breathless” hace honor a su nombre, naciendo en forma de guitarras dobladas y sin ofrecer respiro con la digitación, transformándose en un cañonazo que juega a todas las bandas, volviendo a reivindicar aspectos como simpleza y frescura. Pero un pelotazo como “Ursula has a Tank” no se queda atrás, abrazando diferentes formas compositivas y armónicas que aportan al contexto general, a pesar de su sencillo y directo estribillo. Mucha tralla bien arropada, con colorida cuesta final.

Tal vez el meollo del disco podría estar en estos tres tracks: “Brooding Wraith”, con su comienzo arpegiado, nos devuelve sonidos de batalla. Compromiso semicorcheado sin fisuras, con buenos efectos percusivos gran resultado, en huecos o rellenos. Además abraza ciertas secciones progresivas mediante secuencias muy similares, que se separan por muy poco pero cuyo efecto es máximo, al margen de otras causas instrumentales y la integración de un final muy “Disposable Heroes“/“Welcome Home (Sanitarium)”. La mágica “Return to Pangea”, tema título y casi espina dorsal del trabajo, se reboza en esencias DARKNESS, respecto a integrar ese tipo de riffs compuestos por motivos melódicos doblados y al mismo tiempo contrastar con rasgueos. También se labra a través de cambios y bastantes detalles instrumentales por parte de los tres ejecutantes. Sin limitarse al simple acompañamiento, aplican dosis de adrenalina aquí y allá, rellenando huecos y pudiendo destacar en un contexto espontáneo, con musicalidad. Y el apoyo perfecto para el citado corte es “Beyond the Ritual”, otro tema de espíritu similar pero que se introduce a través de arreglos acústicos, con unas formas que abrazan el Heavy y que pronto asoman sus fauces en la onda de los anteriormente citados alemanes, trayendo a la mente el mítico “Burial at Sea”. Buenas melodías y minucioso trabajo por parte del trío, que en este epicentro del disco se dejan la piel con estas dos composiciones tan melancólicas como aplastantes.

Return to Pangea” muestra que no hace falta construir pirámides, simplemente explotar correctamente los recursos. Podría ser más elaborado (y no conveniente), tal vez aportando confusión. Podría ser más rápido y malévolo, pero carecería de la identidad de unos músicos que han evolucionado hacia esto y además se sienten cómodos en otro tipo parámetros. Pero no, simplemente puedo decir que es el trabajo de Thrash Metal que más me ha convencido en los últimos tiempos, tras el último disco de PANIKK, una opción personal que a muchos no dirá nada pero que me obliga a reconocer el buen balance de sus aspectos. Un disco carente de excesos y mucho más aproximado al Thrash Metal “ortodoxo”, del que combina sensaciones tristes y festeras de forma magistral, sin elementos que “sobren” y con una fuerte creencia en sus propias formas y recursos. Y ha conseguido hacerme retornar a los queridos años ochenta, la verdadera tierra… del THRASH.

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