CADAVERIC POISON «Cadaveric Poison»

Y como salidos de la nada llegan a mis oídos CADAVERIC POISON, quienes saltan a la palestra con su primer larga duración auto-titulado. ¿Y qué tenemos aquí? Pues Death/Thrash de corte clásico tirando a primitivo y de pura cepa.

Aunque claro, no hablamos precisamente de un grupillo de jóvenes que se apuntan al carro del “true metal” tan de moda últimamente. Esta banda está formada por el veteranísimo Paul Speckmann a quien conoceréis por su gran banda MASTER además de otras clásicas como DEATH STRIKE, Felix Darnedier y Simon Seegel, ambos de WITCHBURNER. Comprenderéis que con esta formación no podría salir otra cosa que Death/Thrash genuino y de primera, al menos a priori.

Afortunadamente no estamos en uno de esos casos en los que se juntan músicos de renombre para dar fama a un proyecto musical de dudosa calidad. CADAVERIC POISON no inventan ni innovan en absolutamente ninguno de sus aspectos, pero os puedo asegurar que lo que ofrecen tiene mucha pegada y calidad de sobras.

Después de una siniestra y oscura introducción empiezan el bombardeo con “The Few” y su medio tiempo a base de “tupatutupa” enlazándose con riffs desenfrenados acompañados de blast beats furiosos. “Rollover” coge el testigo y empieza a saco con un riff machacón y una caja demoledora. “Fight For Evil” es uno de los temas pertenecientes a su primer EP del mismo nombre, de inicio algo más calmado, pero un simple espejismo que se esfuma rápidamente al volver de nuevo a sus cabalgadas demoledoras, estilo que sigue “Forfeit The Race”.
Never Put All Your Stones In One Basket” y “Face The Whore” mantienen el tipo y “Bombs Away” da paso a un ligero respire con su caráctaer más pesado, machacón y de tempo más lento que el resto de temas. El ataque sigue con la directa y afilada “Violence Breeds Violence”, el otro tema perteneciente a su anterior EP y a mi parecer la más cañera del disco. Finalizan con “Poison”, otro tema instrumental que vendría a ser la continuación de la inicial “Cadaveric”.

Como os comentaba, no hay nada nuevo en el horizonte, pero tampoco creo que se les pueda pedir algo innovador a este trío de músicos experimentados como pocos, después de todo, es lo que llevan haciendo toda su vida. Los temas son sólidos, tienen pegada y el carácter propio de Paul y cía. Si bien, también es cierto que en ocasiones se puede hacer un poco repetitivo ya que repiten patrones muy a menudo tanto en batería como en estructura de riffs, aunque no supone un lastre destacable en ningún momento. Si os gustan MASTER o WITHCBURNER, creo que os gustará este disco.

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