CRUCIAMENTUM «Charnel Passages»

¡Su puta madre! Se nos va el 2015 casi sin darnos cuenta y, pese a haber sido notablemente superior al año precedente en cuanto a calidad de lanzamientos, me quedaba con la sensación agridulce de que le faltaban pelotazos. Pelotazos en el sentido de esos discos que desde el primer momento que los oyes, te atrapan, te hacen venirte arriba y no concibirías mejor banda sonora para salir a pisotear cabezas en un día de furia, jaja!

Pues bien, cuando ya parecía que estaba «tol pescao vendío», el sello canadiense Profound Lore Records libera las siete plagas en forma de disco de Death Metal, con «Charnal Passages«, primer larga duración de los británicos CRUCIAMENTUM, que ya gozaban del respeto de la parroquia extrema y de un servidor tras un par de cojonudas demos y el y brillante EP «Engulfed in Desolation«, de hace ya nada menos que cuatro añitos.

«Charnel Passages» tiene todos los elementos de los anteriores trabajos de CRUCIAMENTUM pero, por fin, en formato de larga duración: Tres cuartos de hora de oscuridad, pesadez, densidad y furia deathmetalera al más puro estilo yankee de pesos pesados como INCANTATION, BLASPHERIAN, FUNEBRARUM, IMMOLATION… casi nada, ¿verdad?

Bajos crujientes y baterías orgánicas, naturales y furiosas, que forman un lecho de podredumbre desde el que se alzan unas guitarras gordas, densas, romas como un bate de baseball listo para molerte los huesos a base de trémolos incansables. Teclados esporádicos que reptan y se camuflan entre los riffs de los temas para dotarlos de un aire más tétrico y fantasmagórico, con la virtud de estar ahí, aportando atmósfera a las composiciones, pero sin enmascarar la base metalera (craso error cometido por tantas bandas con teclados)… aparecen y desaparecen ,como bien dice un gran amigo y compañero de esta web, para sumar, nunca para restar. Se nota ahí el hecho de que se ocupe de las teclas D.L., vocalista, guitarrista y alma mater de CRUCIAMENTUM en materia compositiva… un puto crack, vaya. Su voz, lejos de los estereotipos del género, no es el típico gutural hipercavernoso en la línea de las bandas ya mencionadas, sino que rasga en tonos medios de manera agónica y furiosa, dando un rollo enfermizo y cabrón a los temas, que es seña de identidad de la banda.

Es de justicia referirse al alto nivel compositivo y de ejecución de estos hijos de la Gran Bretaña. No hacer música manufacturada bajo la etiqueta de «técnica» no quiere decir que pueda tocarse de cualquier manera, y estos siete temas son un jodido poema en cuanto a cómo hacer bien las cosas: compenetración perfecta de guitarras, con ejecuciones precisas y definidas. Constantes detalles de batería acompañando las líneas de guitarra y bajo (ahora con platos, ahora con tombs)… y los solos. Joder, como maniaco de las guitarras que soy, me han ganado con semejante caramelo, coño. Solos histéricos y afilados tirando de puente flotante, que revolotean entre las bases rítmicas durante escasos segundos… los suficientes para decir «¡joder, qué cabrón!». Por una vez, me niego a destacar ningún temas sobre el conjunto del repertorio del disco, pues todos son temazos por derecho propio, y he puesto para ilustrar la reseña uno al azar. Más claro no puedo decirlo.

Poco más que decir: sonidazo, gran producción, presentación preciosa (con el CD presentado con una funda de cartón combinando acabados brillos y mates), temas complejos y largos, entre los 5 y los 8 minutos, con riffs que te la ponen de cemento… ¡Joder, que no os lío más! ¡Descargaos ya el puto disco, que aún os queda espacio en el disco duro si borráis alguna temporada de «The Walking Dead», jajaja! Vamos, o podéis dar un salto de fe y comprarlo, que sarna con gusto no pica y y esto hará que se os caiga el capullo de gusto…. De verdad, que me está escociendo ese medio punto que les he rateado. Si siguen así, el siguiente será sí o sí un 10.

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