CUMBEAST “Groovy Massacre”

Dentro de la familia del Brutal/Groove se cuecen diferentes caldos, en hirvientes marmitas cuyo contenido pastoso se revela como generador de alto grado respecto a la desconfianza alimenticia, entrañando peligros superiores en lo relativo a la salud corporal. Pero no hay cosa más idónea para la higiene mental que pasar ratos de puro cachondeo, siempre que el motivo merezca la pena. Y si se trata de flipar con un combo uniforme y denso, mejor que mejor. He aquí un grupo tan gamberro como peligroso, en cuanto al ataque inmisericorde de su punch musical: CUMBEAST y su “Groovy Massacre”, a cargo del sello Pathologically Explicit Recordings.

Estos instrumentistas no solo se vacilan por un tubo, sino que además cumplen a la perfección el juego instrumental, individualmente y como agrupación, enfocado sus canciones hacia una simpleza efectiva y contundente, pero yendo sobrados y en el sitio. Se nota que curran sus instrumentos, manteniendo una línea infranqueable desde la que su estilo no pierde esencia Groove, al tiempo que barajan diferentes tonalidades y tipos de ritmo.

A pesar de que a priori parezca un grupo para “hacer gracia”, aquí pueden degustarse los sabores DEICIDE, CANNIBAL CORPSE, SIX FEET UNDER, OBITUARY, KRAANIUM o DEVOURMENT, aunque de repente, en un asomo tan fugaz como necesario para exponer su visión, nos encontremos remedos funkarras a lo RED HOT CHILI PEPPERS o incluso alguna incursión Rap/Disco House. Son matices muy puntuales en tracks contados, pequeñas vías de escape para potenciar su propuesta, pero que nadie se engañe. En los cerca de 33 minutos que dura el CD hay caña para dar y tomar, en la que lógicamente predominan los medios tiempos, llegando a combinarse con velocidades cuando corresponde. Y siempre hablando de un estilo que es lo que es.

El disco goza de una buena base rítmica empastada y potente, con guitarras a feroz volumen y grosor a prueba de bomba, voz entrecortada y rítmica que alterna los registros ahogados con varios timbres abiertos y una más que funcional producción, muy bestia y compacta. Para pasar un rato desenfadado, pincha cortes como “Analconda”, “Grindiana Jones” (temazo) o “Groovy Masacre”, en los que encontrarás todo tipo de incursiones: desde el megavacile para mover el esqueleto hasta pasajes blasting de machaque o voces de tinte desquiciado, siempre vigilando al milímetro la compenetración como grupo. Cuidado con “Hoodlum Funeral” y “Germ Addict”, integran buenas partes Slamming y riffs pegadizos, o la tremendamente afilada “Night of the Hormongoloids”, todo un paquete de formas muevecabezas y alusiones floridianas con mezclas Brutal Death pensadas para no poder quedarse quieto. Y no menos densa es “Inhuman Savagery”, más espesa que un cocido quemado y por lo tanto pegado en la olla, imposible de desprenderse de ella ni con dos días a remojo, dejando en tu habitación un tufazo a legumbre deshidratada y patata estofada que tiemblan hasta las ventanas.

Refrescando el primer párrafo, CUMBEAST es un grupo para pasar un buen rato, con su vena algo repetitiva pero perfectamente asumible. A pesar de su parafernalia y encuandrando su propuesta en el marco correspondiente, van en serio y además lo hacen bien; eso ayuda a tener a la vista su rojizo lomo en la estantería, bien sellado y certificado como PER060. La portada es obra del ilustrador malagueño Miguel Ángel Cáceres; perfecta y muy descriptiva, mostrando cómo estos finlandeses se ríen hasta de sí mismos.

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