DARKNESS BY OATH «Seeds of Desolation»

¿Dejarán de ser unos papanatas nuestros políticos? ¿Dejaremos de ser una colonia alemana algún día? ¿Dispondremos de tejido productivo propio y podremos volver a comprar cds para impulsar nuestro mercado interior? ¿Algún día podremos dar a nuestras bandas lo que se merecen, es decir, nuestro apoyo por la labor bien hecha? Cualquiera que escuche este excelente disco va a llegar a la misma conclusión: he aquí a una banda que ha alcanzado una madurez máxima. Ya sólo falta ser como WORMED o EMPTY, en sus géneros, confirmarse en el liderato, ir a la cabeza del pelotón, intentar la escapada y culminar el Alpe D’Huez en solitario.

Claro que DARKNESS BY OATH tienen una limitación: se trata de una banda radicalmente nostálgica. En «Seeds of Desoltation» lo que se encuentra es el sonido Göteborg en su más prístina pureza. Desde luego con más pureza que en la propia Suecia. Todo en el álbum nos hace pensar en los DARK TRANQUILLITY de la época de «The Mind’s Eye». ¡No seré yo quien le ponga peros! Por fin, bandas suecas, perdón, españolas, sin teclados molestos, sin polladas inoportunas. Sin vocecitas, gotiqueces, ni techno. Tralla y más tralla y más tralla, y entremedio algún que otro excelente medio tiempo (Screams That Walk With You). DARKNESS BY OATH saben ser épicos cuando toca (Immortality’s Dream), rápidos cuando lo pide el cuerpo (The Real Silence), y diabólicamente certeros. Si es que no es tan difícil acertar. O sí. Quizá falta ir construyendo poco a poco una propuesta sólida, no dejarse influir por lo que no forme parte de la identidad propia.

Y sorpresas no faltan, como la versión de «Gangsta’s Paradise» del rapero COOL’IO, interpretada con toda contundencia (a veces parece una «balada» de CANNIBAL CORPSE) y en clave blackera. Una auténtica curiosidad. No faltará el purista que se lleve las manos a la cabeza, pero tendrá que reconocer que la versión, colocada donde toca, como Bonus Track, no deja de tener su gracia.

Cada vez estoy más convencido: somos el baúl de las esencias. Como en todo, llegamos tardes y a duras penas, como al feudalismo, pero luego los valores se quedan y dan lo mejor de sí mismos. Prefiero cien veces este álbum a la enésima propuesta soporífera de las bandas que dimitieron de sí mismas en 1996. El género goza en nuestras latitudes de excelente forma: SOUND OF SILENCE, AGONICA, STAINED BLOOD. Se ha producido un extraño trasvase de riffs punzantes. En el país del hielo ya no les interesa su propio música, y sí en nuestro pedazo de roca casi insular.

Si uno hurga en la excelente hoja de servicios de la banda encuentra inequívocamente el compromiso con esas esencias del Death Melódico: participaron en el recopilatorio «The Final Resistance – A Tribute To Dark Tranquillity», editado en 2013 (por cierto, versionaza de Dreamlore Degenerate, y también en el más lejano «Slaughterous Souls», de tributo a AT THE GATES (2004). Declaraciones de principios que se ven confirmadas por su música. Quienes vivieron con intensidad aquellos años apreciarán este trabajo.

Así que: cuarto disco de estos vascos y cuarto peldaño hacia el pleno reconocimiento de una bandaza. Simplemente superiores. Nada más que decir.

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