DECIMATION “Reign of Ungodly Creation”

El legado del Brutal Death Metal continúa, así que esta vez hacemos un inciso para hablar del último trabajo de DECIMATION, agrupación procedente de Turquía y completamente adherida a la batalla por la violencia sónica. Su formación ha ido variando con los años, comenzando como cuarteto aunque pasando posteriormente a ser cinco componentes, condición bajo la que plasmaron dos trabajos en formato Full Length. Actualmente se conforman como trío, y su inminente trabajo titulado “Reign of Ungodly Creation” se presenta como otra firme apuesta por parte de Comatose Music, etiqueta con la que en 2010 lanzaron el disco “Anthems of an Empyreal Dominion“, su último material editado hasta la fecha.

Estamos ante un buen trabajo, recién salido de los TsunTsun Studios de Alexander Borovykh, encargado de la mezcla y la masterización. Y quizá lo más interesante de esta agrupación es que no son la típica banda que simplemente reúne los parámetros típicos del estilo: su música es una óptima conjugación de la vena DISGORGE /PATHOLOGY, con no pocos ambientes y matices en la onda de GORGUTS, IMMOLATION. Pero esta también banda aplica dosis exóticas, incluso técnicas, al estilo de NILE y de los eternos continuadores de su obra (sobre todo de las hornadas griegas e italianas), mediante ideas bien expuestas con cargadas armonías, riffs que terminan mutando en pleno retorcimiento y células rítmicas que alternan la linealidad brutal con diferentes parámetros, en ocasiones de tintes complejos, produciendo un gran compendio de música para destrozar vértebras. Y todo el trabajo está impregnado de un aura curiosamente original, además de venir presentado a través del arte de Dan Seagrave, que ha vuelto a reflejar una obra fantástica y en su línea habitual.

Reign of Ungodly Creation” es un disco que cuenta con diversas bazas positivas, empezando por el beneficio de una producción bastante especial, principalmente porque la calidad de la música así lo ha permitido. Para empezar, señalar el gran protagonismo de la batería, con una caja bien marcada en armónico, de timbre potente, limpio y natural, sin rastros de bordonera y en primer plano, lo que le confiere aspereza pero también sonoridad especial. No es casualidad, ya que el citado Borovykh suele emplear este tipo de sonoridad en sus mezclas, aunque en función de la banda y su correspondiente mezcla el efecto se acentúe en mayor o menos medida, véase DARKALL SLAVES, POSTHUMOUS BLAPHEMER, INFECTING THE SWARM, CEPHALIC IMPURITY, etc.

Y para este disco ha logrado un sonido absolutamente poderoso, tan crudo como sofisticado. Sumado a la apetitosa y específica propuesta de los turcos, el trabajo puede ganar muchos enteros de antemano. Las guitarras abarcan y cubren el rango estéreo de forma completa, sonando muy llenas y bien compaginadas, en los unísonos y en las secciones que implican variaciones, principalmente mediante armónicos y pellizcos. El bajo goza de un sonido nítido y preciso que empasta perfectamente, ofreciendo una base tremendamente sobria y estable. Respecto a la voz, siempre se mueve en un registro grave (muy Ross Dolan), bastante monótono pero funcional, y con algunos recursos rítmicos interesantes. En general, los temas intercalan partes relativamente trilladas con otras de corte sorpresivo o inesperado, logrando interpretaciones que en ocasiones son muy buenas, y alternando bastante bien los temas rápidos con los medios tiempos. Por citar un tema extraño, diría que “Psalm Carnage in the Ghoulish Chapel of Gehenna” es completamente distinto a cualquiera de los otros, además de que suena cercano a una mezcla entre SLAYER e IMMOLATION. De hecho, nadie diría que es la misma banda que ejecuta cortes tan enrevesados como “Veracity in Relics” o “Devilish Domain Vortex in the Gloom of Wicked Ziggurat”.

Como nota puntillosa, si hay un aspecto que juega un poco en contra es el uso del Fade Out para terminar las canciones “Mystic Transformation in Encrypted Scrolls of a Grievous Sermon” y “Ghoulish Requiem for a Macabre Daemonarch”, algo que siempre proyectará la sensación de recurso fácil, sobre todo en este tipo de música. Por lo demás, estamos ante un gran disco, apuesta segura y distinto en gran medida de casi todos aquellos aparecidos en 2014 con los que fácilmente podría encasillarse dada su brutalidad inequívoca, a pesar de sus formas levemente eclécticas y plasmadas con convicción. Ambos factores pueden ser la clave de que este trabajo gane puntos y ofrezca nuevos matices con cada escucha.

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