DEICIDE «In the Minds of Evil»

Ya está aquí «In The Minds Of Evil«, el nuevo trabajo de estudio de los satánicos floridanos DEICIDE.

El álbum llega tras haber generado ciertas expectativas, después del jugoso aperitivo que nos supuso a los fans del antiguo material de la banda, la reedición en este mismo año, de sus seis primeros discos en el box-set «The Complete Roadrunner Collection 1990-2001«; una loable propuesta (no sin ánimo de lucro) del coloso discográfico neoyorkino, para reivindicar las épocas de gloria vividas en su seno por algunas bandas, hoy por hoy ya fuera de sus filas y, o bien desaparecidas, como TYPE O NEGATIVE (D.E.P. Peter Steele), o bien en horas bajas, como OBITUARY, SEPULTURA o estos DEICIDE que ahora nos ocupan.

No obstante lo anterior, “In the Minds Of Evil” llega con una pesada losa a sus espaldas, por los antecedentes de una banda con más de una década de trabajos altamente cuestionados por crítica y público, por su pérdida de rumbo tanto a nivel creativo como de credibilidad (y no hablo de que el tío Benton tenga que pegarse un tiro, para cumplir con bravatas adolescentes; seamos serios…).

Así las cosas, a estas alturas, nadie en su sano juicio debería esperar de DEICIDE que en este «In The Minds Of Evil» llevaran a cabo el tan reclamado regreso al estilo de álbumes clásicos como «Deicide» o «Legion«. Esas obras tuvieron su momento creativo y circunstancial, y una formación; que, en ninguno de los casos, son los que se corresponden con los DEICIDE de nuestros días. Creo que es necesario‪ partir de esta premisa para poder valorar el disco en su justa medida y agradecer que aquí, al menos, no se nos esté vendiendo la moto que en otros ámbitos metaleros ya han tratado de colar a los fans; veáse la tercera entrega de los «Keeper Of The Seven Keys» o la segunda del «Land Of The Free«: bochornoso.

Ya refiriéndonos al disco propiamente dicho, lo primero reseñable que nos encontramos es con un nuevo cambio de guitarrista en la formación, tras el éxodo de los hermanos Hoffmann y el polémico paso por la formación del pluriempleado Ralph Santolla. En esta nueva etapa, es Kevin Quirion quien entra a cubrir el hueco dejado a las seis cuerdas, tras haber girado con la banda durante años anteriores, sin participar en ninguna grabación de estudio hasta la fecha. El resto de la formación, es la misma que se mantiene desde el 2004; esto es: Jack Owen a la otra guitarra y los fundadores, Steve Asheim a la batería y Mr. Glen Benton al bajo y voz.

El estilo del álbum, como era de esperar, sigue por los derroteros de su anterior «To Hell With God«, si bien han relajado algo la velocidad de los temas para incidir más en la contundencia de las bases rítmicas, en un disco prácticamente carente de florituras técnicas y que apuesta por riffs con cierto regustillo thrasher dentro de su Death Metal de corte clásico. A tal contundencia ayuda la sobresaliente producción, cortesía de los AudioHammer Studios; gente acostumbrada a trabajar con bandas de sonoridades actuales como DEVILDRIVER o THE BLACK DAHLIA MURDER, y que han dotado a este «In The Minds Of Evil» de un sonido de guitarras sintético y afilado, un bajo con aplastante presencia y una batería en la que han conseguido un muy buen equilibrio entre el sonido de los componentes acústicos y el apoyo de los triggers, consiguiendo que cada break suene perfectamente definido, a la par de que contundente.

Lo mejor, sin duda, la voz de Benton que, más de 20 años después, sigue manteniendo un estado de forma envidiable, sin perder un ápice de fuerza, con esa flema tan característica en su garganta (si bien la voz, no es que esté precisamente huérfana de producción en este disco y los precedentes).

Compositivamente, los floridanos no se han complicado y han continuado con la fórmula de toda su discografía, basada en el efectismo de temas cortos y directos, de unos escasos 3 minutos de duración; aunque cada vez más alejados de su primitiva osadía y optando por estructuras manifiestamente más estandarizadas, con pocas variaciones sobre la máxima de de estrofa-puente-estrofa-puente-estribillo-solo-estribillo. Es decir, nada de interludios o pasajes instrumentales que se salgan diametralmente de lo anterior; todo ello encaminado a conseguir un material potencialmente inflamable en directo.

El disco empieza con el tema que le da título, y que ha sido igualmente elegido como adelanto oficial del lanzamiento: «In The Minds of Evil«: auténtico trallazo de Death Metal rítmicamente rico, de pegadizos riffs cabalgados a medio tiempo,con un rollo muy SLAYER en las guitarras, y un demoledor estribillo que será pieza obligada en sus directos.

Ese recurso de las guitarras cabalgadas está presente a lo largo de todo el disco. Sin ir más lejos, el siguiente corte, «Thou begone» ya empieza con el mismo guitarraeo cabalgado, aunque pronto hacen aparición los primeros juegos de cajas y bombos a velocidades endiabladas, que dejan claro que Steve Asheim sigue siendo cualquier cosa menos manco y cojo y que, aparte de conservar a sus cuarenta y tantos años, la potencia de sus inicios musicales, es con toda seguridad el miembro de la banda que más ha crecido como músico en estos años, como nos muestra en el despliegue de breaks con los que adorna cada composición.

«Godkill» es otro cañonazo en el que Benton enlaza estrofas rápidas y macarras, y donde Quirion tiene su momento de lucimiento personal con un solo parcialmente armonizado, de claras influencias del Heavy Metal más clásico .

El tema más bestia del disco es sin duda «Misery Of One«; un tema de acusados contrastes de velocidad, con rápidos blastbeats en su estrofa principal y una brutal parte central, muy en la línea compositiva de CANNIBAL CORPSE, tanto instrumental como vocalmente. Lamentablemente, este pasaje no vuelve a repetirse en el resto del tema; cosa a la que me referiré al final de la crítica, pues no será la primera vez que ocurra.

La influencia brutal de los carniceros de Buffalo también tiene su reflejo en las estrofas de «Between The Flesh And The Void«; temazo donde por primera vez hacen uso de punteos melódicos para acompañar el estribillo. Un recurso más que efectivo para dar más variedad a un disco que se centra casi exclusivamente en las bases rítmicas, y descuida un tanto el uso de las cuerdas altas.

«Even The Gods Can Bleed» es el típico tema que va de menos a más, pues vuelve a incidir en patrones rítmicos muy trillados durante el disco, aportar nada con respecto a los precedentes temas, hasta que en su mitad se descuelgan con un brutal estribillo, donde Asheim y Benton se hacen uno para rubricar un fragmento apocalíptico, que por un momento nos devuelve a los cabrones aberreados que pusieron patas arriba la escena deathmetalera en los 90. El «pero» vuelve a ser que, si bien abusan hasta la saciedad estrofas machaconas y repetitivas, este tipo de perlas de brutalidad no vuelven a hacer acto de presencia en el álbum.

Ya cerca del final del disco, nos encontramos con «Kill The Light of Christ«, temazo que contiene unas estupendas melodías de guitarra, tanto en introducción como en las demoledoras estrofas, aunque en comparación con las mismas, el estribillo se queda algo cojo,por lo poco inspirado y anodino.

Caso contrario sucede afortunadamente con «End The Wrath Of God«; la canción que cierra el álbum, con un gran trabajo a las cuerdas de Kevin Quirion, tanto en el rápido y efectista solo con wah wah, como en el épico punteo inicial, que se repetirá durante los estribillos, aportando un genial contraste con las estrofas, más rítmicas y simples.

Ya sin extenderme mucho más, únicamente reflexionar brevemente acerca de lo acertado o no de la elección del concepto de álbum por el que ha optado la banda. A mi juicio, hay demasiado material, que sin ser del montón, tampoco hace justicia a una banda con la categoría de legendaria, como es DEICIDE. Chirría el hecho de que se empeñen en repetir hasta la saciedad riffs machacones excesivamente similares, y sin embargo cuando dan con ideas realmente impactantes e inspiradas, pasan por ellas de puntillas, sin darles tan si quiera la oportunidad de sonar dos veces en un tema.

Creo que cuando una banda apuesta por temas de tan breve duración, no puede permitirse el lujo de que lleguen a aburrir al oyente, y lo cierto es que en estos apenas 37 minutos de disco, hay pistas cuya escucha se hace bastante cuesta arriba (y hablamos en ocasiones de temas de 2 minutos y pico, lo que a mi juicio es preocupante).

Aún con lo anterior, nos quedaremos con lo positivo, como son el puñado de temas más redondos que contiene el «In The Minds Of Evil«, y la excelente forma como instrumentistas de la banda, que tantos años después demuestra que a estos veteranos les queda mucha guerra que dar; pese a que, como todo aquel que alguna vez hizo algo grande, DEICIDE tendrán que seguir enfrentándose a un nivel de exigencia superior a la media (aunque a estas alturas, lo musical ya no compense el morboso desengaño de algunos personajes, a los que los devaneos de un chaval con una cruz invertida en la frente, mantuvieron en vilo hasta el año 2000).

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6 opiniones en “DEICIDE «In the Minds of Evil»

  1. pablin

    me esta gustando bastante este disco de deicide , llevo varios dias escuchandolo y me parece lo mejor que han sacado desde serpents of the light

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  2. Matibruno

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