DEIVOS «Theodicity»

Mirando hacia la cruda Polonia, concretamente al entorno en el que se mueven sus vástagos más temibles, hay que hacer hincapié en esta agrupación veterana y especialmente explosiva: DEIVOS. El brutalísimo quinteto aterriza con “Theodicity”, su cuarto Full-length, tras casi cuatro años de larga espera desde su disco anterior y manteniendo el lineup intacto. Lo primero que llama la atención es el aspecto meramente visual, ya que tras varios trabajos contando con los impactantes dibujos de Andrzej Leńczuk, la presentación implica aires renovados. Esta carátula corresponde a Pastor Xisaq, artista cuyos variados dibujos navegan entre lo distorsionado, explícito, grotesco o enigmático. La presentación es altamente eficaz, sin la necesidad de mayores complicaciones se ha obtenido una portada de gran fuerza y que además resulta elegante, mística y sugerente al mismo tiempo. Otro cambio no menos significativo es el referente a la discográfica, pues actualmente editan a través del sello polaco Selfmadegod Records, después de pertenecer durante varios años a la plantilla de Unique Leader, con los que se editaron discos bien salvajes e interesantes.

Theodicity” es un trabajo conceptual, compuesto por seis cortes de generosa duración en los que se retoman los cánones Brutal Death Metal ambiental, pegada exótica y velo Blackened, puesto que “Demiurge of The Void” (2011) supuso una cota de bestialidad sin concesiones, su “Evangelion” particular, variando ciertamente la onda de “Gospel of Maggots” (2010). DEIVOS ha facturado un disco cuyos medios tiempos y detalles en general vuelven a aproximarse al sonido BEHEMOTH, HATE, PRELUDIUM o CALM HATCHERY, con el inevitable toque de VADER. Sin embargo, ahora apuestan por dosis Breakdown/Core tipo DECAPITATED, intercaladas con factores de corte progresivo empleados en el pasado pero que parecen ajustarse en pro de un sonido más eléctrico. Por otra parte, parece que han amoldado relativamente sus pasos, bien como evolución lógica o como simple adaptación. Las altas velocidades dan paso a parámetros de penetrante hipnotismo, basándose más en las atmósferas rítmicas y cortantes que en la fluida rapidez del anterior material. Hay duro blasting, pero en menor medida.

La afinación es más grave y el toque global resulta moderno, incluso a veces casi señalando a lo Industrial. Los cortes se exponen mediante la combinación de nuevas ideas pero al mismo tiempo patrones previamente establecidos, en los que los medios tiempos marcados y cíclicos cobran especial protagonismo, reiterándose por momentos y empalagando en cierta medida. Aún así se trata de un trabajo poderoso, que cuenta con vibrantes ejecuciones instrumentales y momentos especialmente inspirados o de mayor subidón. Su aplastante acabado sonoro ha sido fraguado por Tomek Zalewski en Zed Studio (Poland), confiriendo a la música un envoltorio sofisticado. Ahora se abarca un espectro mayor, una nueva brecha y etapa para una banda que posiblemente lo ha dado todo o casi todo en su estilo y que busca poder expandir fronteras, manteniendo el espíritu original en la mayor medida de lo posible. Pero los cambios están ahí, para bien o para mal.

En lo relativo a las ejecuciones, todos los instrumentistas brillan: las guitarras implican enorme claridad y sobria templanza, mantienen un filo despedazador y aportan solos incisivos. La voz es impactante, densa y brutal, acata los niveles básicos de este estilo y se mantiene en su sitio, destacando en primer plano pero muy bien mezclada, logrando su cometido. Pero si hay algo realmente imprescindible, sin lugar a dudas que se trata de la base rítmica. El bajo y la batería empastan de forma tremenda, volviendo a despuntar el trabajo percusivo de Krzysztof Saran.

Hay un aspecto que no me convence demasiado, y es que el disco está provisto de diferentes intros y outros a base de efectos ambientales, los seis tracks comienzan así y terminan de igual manera, uniéndose entre fade in y fade out… lo que por muy conceptual que pueda resultar, resta frescura al compendio, recargando en exceso. Pero es algo que puede entenderse dada la situación.

Abriendo la jugada asoma “Theodicity”, un track de riffs y efectos bucle-mecánicos, hipnóticos, abrasivos breakdowns y algunas partes más comedidas en medio tiempo, subdivididas a golpe de bombo muy marcado que evocan sonidos BEHEMOTH y derivados, aunque también incluye patrones hiperblasting. “El Shaddai” vuelve a incidir en medios tiempos muy marcados y monotónicos, mostrando secciones más caóticas, disonantes y ambientales o a través de esquemas ya escuchados hasta la saciedad en las bandas de este estilo, destacando la brutal sección semiprogresiva que comienza en 4:06, por resultar poderosamente hechizante y aportar equilibrio. Buen solo de guitarra sobre bases de las que brotan ascuas, y mucha repetición de patrones.

Ochlocracy” entra a matar, abrazando cierta velocidad y riffeo cortado. Es un track con buenas partes rápidas y bestial guitarreo a medio tiempo, necesario en este momento del track list y en el que agrupan las esencias de VADER y MORBID ANGEL. Hacia la mitad, el corte se trasforma en una bestia que aplasta sin piedad, con lentitud, gran peso y buenos solos. “Mandatory Mayhem” vuelve a pisar el acelerador, con sus voces agresivas voces Blackened e intercalándose con tiempos de esencia cíborg de trazas loopers, moviéndose por registros que no aportan nada nuevo, a pesar de sonar mortales. Funcionan como grupo, pero se alargan demasiado en los 6:53 minutos que dura el corte, al margen de los restantes pasajes de diverso estilo y muy centrados alrededor de la nota base, tensando y alternando con el bordón pelado.

Amor Sui” se abre en plan rítmico-técnico, pasando a navegar entre el aura MORBID ANGEL y BEHEMOTH. Es un tema que camina bien, en el que la base rítmica se luce expresamente, por su empatía y por los propios desarrollos, condensando secciones centrales muy Old School en onda SLAYER/MORBID ANGEL, incluso abrazando la efusividad de HATE ETERNAL, aunque sin sorpresas. El track más corto con diferencia es “Parasite”, y es precisamente aquí donde el disco vuelve a proyectar interés mediante ciertas proezas técnicas que aportan savia fresca a la densa marea. Kamil introduce técnica Slap/Pop, mediante un vibrante patrón de bajo eléctrico que resulta un claro guiño a los tiempos de “Demiurge of The Void”, mientras la batería juega por debajo en cómplice tarea. La canción sirve como cierre, condensando a los DEIVOS más bestias e hiperdensos, doblando fraseos entre guitarras y bajo y desplegando toda su oscura fuerza.

Pienso que “Theodicity” no va a defraudar a los seguidores del Polish Blackened Death Metal, porque la ración de sello autóctono está más que asegurada. Tampoco va a abrir ninguna brecha que no haya sido labrada hasta la saciedad por las bandas referentes y derivadas, sean veteranas o más recientes. Pero suena potente y actual, además de relativamente sofisticado. Cumple su cometido, resultando un trabajo atronador que contiene momentos excelentes. Y al mismo tiempo puede volverse relativamente monótono, por mucho que este adjetivo forme parte consciente del más reciente y extenso entramado compositivo labrado por el quinteto polaco.

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