DESECRAVITY «Orphic Signs»

DESECRAVITY es un trío japonés que abraza un eufórico y complejo estilo dentro del amplio mundo del Technical Brutal Death Metal. Dicen que “cuando el río suena, agua lleva”, aunque para el caso podemos afirmar que, por segunda vez, “el cántaro va a la fuente”. Esta banda parece tener muy claro el tipo de impacto sonoro que busca para su destructiva propuesta: pulcritud, pegada y definición, así como mucha fuerza y cierto toque sofisticado. Algo fácil de solucionar, siempre que instrumentistas, música y estilo se presten a ello, sobre todo cuando además el producto se termina en los Mana Recording Studios de Florida.

Tras un primer demo (2009) absolutamente demencial y de una calidad alucinante, esta genial banda nipona debutó en 2012 con “Implicit Obedience”, disco tremendamente terrible que se benefició del tratamiento del maestro Erik Rutan, cuya producción no deja lugar a dudas. Para su reciente “Orphic Signs” (Willowtip Records), las labores de mezcla y mastering han corrido a cargo del ingeniero y productor Brian Elliott, colaborador asiduo del líder de HATE ETERNAL desde hace varios años, habiendo dejado su firma en discos como “Fury & Flames”, “Evisceration Plague”, “Torture” o “Conceived in Sewage”. Solo queda decir que los resultados son impecables, pues desde el citado santuario sonoro se nos entrega otro engendro terrorífico, marca de la casa, y que lejos de resultar sintético (como puede pasar con las producciones de este tipo de onda) goza de un acabado denso pero lo suficientemente natural.

La música de DESECRAVITY es compleja y directa a partes iguales, abarcando un espectro que implica toques viejo estilo de Florida (que evidentemente idolatran) hasta los planteamientos modernos del Brutal Death técnico: por un lado desarrollan bastantes shreddings con muy buena intercalación de técnicas como trémolos, Tapping, Legato o Sweep, pero también integran ritmos de apariencia básica que se desglosan en patrones compuestos, de forma que algunas canciones adquieren una vertiente levemente progresiva a la que hay que sumar algunos solos y licks en plan fusionero que recuerdan al estilo de bandas como ANOMALOUS o ARKAIK. Si todo esto se produce sobre una salvaje base con HATE ETERNAL como principal referencia, y sumamos numerosas ideas diferentes en forma de riffs, cortes y todo tipo de tempos, obtenemos el cocktail apropiado. Incluso la labor vocal puede recordar, en parte, al sonido de bandas afines al sonido Morrisound noventero, como BRUTALITY o MONSTROSITY. Pero lo realmente importante es que estos japoneses no se basan en copiar ni en parecerse a nadie, sino que claramente exploran numerosas vías de escape, habiendo logrado un disco brutal, íntegro y creativo, no exento de una exótica visión personal implícita, dada la procedencia de los ejecutantes y su evidente nivel intelectual, en este caso aplicado a las notas musicales y ajustándose al estilo a la perfección, o por lo menos dejando pocas dudas acerca del resultado de su trabajo.

También hay que señalar la sobria portada realizada por el artista Ryhoei Hase, especialista en la hibridización gráfica entre seres los humanos y los lobos, hienas, conejos o diferentes felinos y que ya se había hecho cargo del salvaje arte de presentación de “Implicit Obedience”, debut de la banda. En “Orphic Signs” ha plasmado una mística composición en la que conviene fijarse bien para observar los detalles en su máximo esplendor, muy en concordancia con la temática de unas oscuras letras de orientación mitológico-histórico-fantástica escritas por el baterista Yuichi Kudo, polivalente músico que a su vez es el creador de todas las canciones.

El disco comienza con “Deviltry”, veloz trallazo de tintes bélicos y rapidísimas ráfagas shred en el que además se dan cita multitud de cambios y recursos, como si de una pequeña odisea se tratase. Desde el Brutal Death más esquizofrénico a los riffs clásicos sonido Thrash/Death que sirven de soporte para que Mr. Kudo realize sus exhibiciones percusivas.

Bloody Terpsichorean Art” es una pieza rapidísima que abarca altas dosis de adrenalina, veloces e insistentes trémolos y buenas figuras realizadas por el serpenteante bajo eléctrico de Daisuke Ichiboshi, por no hablar de unas guitarras de locura, en ocasiones hipnóticas. Este track se ha empleado como promoción a través de un video clip en el que puede apreciarse la actitud global de la banda, aunque sea a través de una simple figuración. Contiene muy buenas partes de sabor semi-marciano, en onda cercana al progresivo, lo justo para no abrasar en exceso.

Muy buen comienzo para “Depth of Misery”, fusionero y prog, que invita a otra masacre HATE ETERNAL/BRAIN DRILL. Sin embargo, cuando se despliegan mediante pequeños fragmentos de tipo Old School ni siquiera se inmutan, sorprendiendo gratamente y dando un relevo a la furia absoluta. Los solos de guitarra de Shogo Tokita son inacabables, en un constante devenir entre neoclasicismo metálico y el fraseo de fusión.

Pandemonium” roza cotas HATE ETERNAL/MORBID ANGEL/AURORA BOREALIS, resultando una bestialidad de obvia crispación. La batería aporrea a mil por hora y los riffs son puro nervio, mezclando el Blackened/Death melódico y veloz con el Brutal Death de corte antiguo. De nuevo nos regalan un solo de guitarra insistente y de gran limpieza, sobre unas bases rítmicas simples pero demoledoras, como murallas de notas, impenetrables.

La marcianada continúa con “Black Palingenesis”, más retorcimiento supersónico en el que la baqueta rebota con sonido de metralleta, en el que algunas secciones vuelven a recordar al ofuscado sonido BRAIN DRILL, además de las correspondientes secciones que como fórmula de intercambio suelen implicar en todos los cortes, con muy buenos estallidos de bajo y guitarra, simultáneos y/o alternos. El riff post solo se convierte en un completo enmarañamiento de gran claridad sónica, ofreciendo base a la voz y creando buenos fragmentos e interacciones.

La cosa cambia totalmente a través de “False Oath”, cuya introducción electro-acústica sirve de preludio a una cascada de arpegios sobre cuatro acordes que crean una tensión controlada y llamativa, funcional, de claro sabor sinfónico y blacker. A partir de aquí comienza un medio tiempo de riffs más familiares sobre el que aparecen las estrofas, intercalado con salpicaduras rítmicas en diferentes modalidades, para finalmente culminar con los arpegios iniciales y una sucesión de ideas provenientes de los mismos y de la propia armonía, de forma cómplice y muy pegadiza.

The Serpent Of Ishtar Gate” es una pieza impresionante, por conjugar magistralmente la técnica y el sentido orientado a la musicalidad. Desde los omnipotentes y envolventes fraseos y riffs hasta las voces completamente agresivas, volcadas en amasar auténtica ira, por no hablar de unos complejos juegos instrumentales cuya escucha es a su vez muy fácil de digerir, hasta terminar con una versión ligeramente distinta del tenso y envolvente motivo con el que abren el track.

Stigmata” da carpetazo a este disco técnico e infalible, con un pasaje inicial que bien serviría para abrir cualquier otro trabajo o este mismo, por su sensación de fuerza y musicalidad. Recuerda a la onda de RINGS OF SATURN, pero mucho más comedido, vivo y dinámico. Buenísimo trabajo de los tres instrumentistas, que de pronto se abalanzan para parir lo que parece la canción más asfixiante del disco, mezclando tiempos muy lentos y cortantes (que desaparecen muy pronto) con su típico fraseo técnico y cierto sabor HATE ETERNAL. Hacia la mitad del track se despachan con un intercambio de golpes y cortes, donde hábiles silencios y contratiempos apuestan sus últimas bazas, antes de retomar lo que parece una batalla de blatings y fraseos espaciales. Hay que decir que la labor guitarrística de Shogo Tokita es impresionante, pues si algo queda claro es que tiene una muy personal forma de enfocar sus desarrollos e ideas, al margen de su posible mayor o menor originalidad.

En definitiva, si te gusta el Brutal Death Metal en su vertiente técnica y furiosa, este trabajo satisfará (muy posiblemente) tu hambre de música. Complejo pero directo y fácil de asimilar, algo que no se logra tan a la ligera, aunque esto sean simples apreciaciones personales. Al parecer van a emplear un segundo guitarrista para sus próximas giras, lo que a buen seguro les dará mucha más credibilidad en directo a la hora de poder reproducir mucho más fielmente las labores de cuerdas de su música, que no son pocas. Enormes DESECRAVITY, solo queda desearles lo mejor con la presentaciones de “Orphic Signs”, un trabajo implacable.

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