EA «A Etilla»

Hoy me vuelvo a enfundar la mortaja, a recrear un altar mortuorio, a sacar mi ataúd más lustroso y a alzar las velas negras para dar un exquisito ambiente a depresión y a un inmenso hedor a muerte. Hoy después de mucho tiempo me visto con los grisáceos, solemnes pero “alegres” colores del funeral.

Pues si efectivamente, después de reseñar ya hace bastante a THE HOWLING VOID, ahora vuelvo a tocar el Funeral Doom con los enigmáticos y misteriosos EA. Y si os soy sincero, no sé muy bien porque toco tan poco este estilo (me refiero a la hora de criticarlo), ya que me encanta y llega a parecerme fascinante. Sí que es verdad que, la perdida de una banda como era la de COLOSSEUM (gloriosa), mermo un poco mi interés en dicho estilo ya que, últimamente no acababa de en él una sincronía parecida con casi ninguna banda de parámetros similares.

En EA los miembros mantienen su identidad desconocida, de ahí su enigmática situación. La banda se basa en los textos sacros de las civilizaciones antiguas para la lírica de sus nostálgicas, melancólicas y desgarradoras canciones y desentierra las lenguas muertas, para provocar la máxima evocación mortuoria. Solo se sabe que provienen de Rusia y que se forman en 2005. Y en estos días van a publicar “A Etilla”, el que es ya quinto álbum, después de cuatro magnificas odas al llanto más solemne y bello, y al mayor y más funesto adiós.

En cuanto a este nuevo álbum primeramente decir que “A Etilla”, se aproxima a lo realizado por los franceses, MONOLITHE, por lo menos estructuralmente hablando, ya que como pasara en su anterior álbum, “Ea”, este solo se compone de una grandilocuente e hipnótica pieza, la cual, llega y sobrepasa los 49 minutos de duración.

Para empezar, este “A Etilla” es cíclico, ya que comienza como acaba y acaba como comienza, lógicamente. El frio y lánguido inicio se intercala con retazos más aguerridos (más de lo normal para venir de quien viene), que hacen que sobrevuele por encima de nuestros cráneos una auténtica explosión de sensaciones. Mientras sigue el martilleo de solos penumbrosos, que se clavan como agujón venenoso, inoculando su tristeza en todo tu cuerpo. De repente llega la calma, que desfila entre agónicas atmosferas y delicados brotes de serenidad mentirosa, puesto que, se prepara para proclamar que viene veloz, de nuevo, la infección para cubrir tus oídos de llanto y dolor. Entre tanto, el juego continua con melodías que danzan entre melancólicas, quebradas y desesperadas. Por momentos, este maléfico, hermoso y majestuoso rito, se engalana con la cavernosidad de una voz que pide que le acompañes a las profundidades de la misma muerte. En un segundo todo se oscurece, resuenan tambores deseosos de capturar tu alma para que envejezca y marchite a lado de los demás condenados, en un velatorio perpetuo donde el destierro de tu carne y de tus huesos, no tendrá fin, vagando por siempre, a las puertas del infierno.

Bueno, el álbum es un espectáculo sonoro. Muy cadencioso, melodioso, e inspirador. Tremebundo en cuanto a profundidad se refiere e, impecable en cuanto a las atmosferas y a los solos, cargados de sentimentalismo. Como algo a considerar destacable????? La presencia del Death, con cuentagotas, eso sí, pero está ahí, y eso, para esta banda no es lo normal, de hecho no recuerdo antes este elemento en ellos. Sombrío, lúgubre, escalofriante e incluso delicada. Casi perfecto.

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