EMBODIED TORMENT “Liturgy of Ritual Execution”

Algunas de las nuevas hordas generacionales están haciendo cosas interesantes, sabiendo mantener la tradición y aportando sangre nueva sin desvirtuar la matriz pero al mismo tiempo labrando nuevo campo, el justo, lo justo. Hoy tenemos más metralla para romper esqueletos, y desde Sacramento llega esta banda relativamente reciente, enfocada al terreno Brutal Death: los bestiales EMBODIED TORMENT; el pasado año se anunciaba su fichaje por el sello del New Standard Elite, y desde hace escasas semanas cuentan con un disco debut, titulado “Liturgy of Ritual Execution” y que bien podría traducirse como “salvajada bien planteada”.

El combo contaba con dos demos previas en las que podía vislumbrarse su potencial, ambas producidas por el guitarrista Joaquin Chavez, que para este nuevo trabajo vuelve a encargarse de la captación instrumental. Sin embargo, su densísima mezcla y óptima masterización son obra de Alexander Vorovykh (Tsun Tsun Productions), algo que a estas alturas no debería pillar a nadie desprevenido. Los primeros materiales sonaban tenebrosos, pura ponzoña, primando la propuesta sobre el sonido; pero esto es otra cosa. Y a pesar del estilo de este productor ruso, la banda aún conserva parte de esa esencia brutalmente densa y oscura, viéndose beneficiada por un planteamiento de mezcla y mastering mucho más profesional y que realmente resulta perfecto, sin perder personalidad pero resaltando sus cualidades. Por decirlo claro, hay mezclas más pulcras, pero no por ello han de ser más funcionales. Sobre todo el maremágnum rompecráneos, las guitarras destacan enormemente sobre la percusión, sin que resulte desproporcionado e imponiendo un toque o visión que por su gran resultado puede beneficiar al sonido del grupo.

EMBODIED TORMENT han logrado sonar absolutamente naturales y brutales, en una especie de onda que combina aspectos de bandas como DISENTOMB, DISGORGE y BRODEQUIN, pero de factura más bestia y fresca. Al mismo tiempo integran cierta vena caótica y “juvenil” a lo DELUSIONAL PARASITOSIS, aunque sin llegar al pleno desmadre que ofrecen estos últimos y sin duda logrando estructuras mucho más definidas. También pueden atisbarse alusiones a la vena rítmica de agrupaciones como SEVERED SAVIOR, como viene pasando en numerosos combos que eluden el coqueteo virtuoso, sin que esto sea mejor ni peor, aunque resultando más abrasivos.

Un especial y personal trabajo de batería constituye el primer motivo realmente reseñable; Cynthia Chaco se revela como fiera instrumentista, cuya impresionante labor alberga gran parte de culpa respecto al sonido global del combo. Su blasting pasa de lo convencional a lo endemoniado, a placer y con diferentes técnicas, y aunque el sonido armónico de la caja es pura lata hueca que se combina y alterna con la tosquedad del parche seco (como suele pasar en este tipo de bandas), consigue despedir un toque completamente orgánico, abrasando sin que en ningún momento se pierda groove ni se desdibujen las ideas. Los bombos nos golpean en plena cara, llenos y potentes. Pero su labor al completo se traduce en una proyección percusiva encarnizada y atroz, recreándose en la ferocidad, la pegada y los cambios de feel, despidiendo un aire malsano. A esto se une un bajo pantanoso, que cual hélice oxidada, gruesa pero cortante, logra adherirse a la bacanal de parches y ofrece una base espesa, muy cruda y trituradora.

Otro punto importante se encuentra en las voces, que manejan un registro grave sobrio y al mismo tiempo enfermizo. En ocasiones aparecen apoyadas y/o dobladas por frases eructantes pero que definen bien la vocalización; y aquí es donde Matt Chaco (supuestamente el otro “bestia” de la familia) se gana muy bien los puntos, porque además de simular a algún tipo de híbrido reptiliano y aparentar el rugir del Varano de Komodo, suena a vocalista y no a simple onomatopeya efectista. Pero en esta banda hay un alma en la sombra, el anteriormente citado Joaquin Chavez, cuya labor a las cuerdas es demencial: aportan todo ese sabor del Brutal Death americano al tiempo que cortan como un hacha de verdugo, clavando machetazos o mediante la subdivisión desenfrenada. Entre el sabor reverberante de la percusión, bajo y voz, el timbre grave de la guitarra y sus pistas de recording, se crea una mixtura explosiva que empapa el estéreo y aplasta cabezas a diestro y siniestro.

Comenzamos con la intro “Descent Into the Forlorn Chambers“, efecto que sirve para dar paso a “Oubliette”, una oda de maldad infame y sanguinolenta que más que declaración de intenciones sirve como veloz puñetazo sobre la mesa, a la espera de posteriores desmanes. Dibujos con cuerdas dobladas casi en la parte central del tema, tímidos y cautelosos, nos indican que los recursos pueden sucederse sin previo aviso, aunque este breve toque efectista es puntual y cuadra bien musicalmente. Un corte bestial que difícilmente defraudará a los adeptos del Brutal Death, y que marca la pauta con total acierto.

Defilement of Mortal Purity” es un continuo devenir de cambios, hilados con habilidad y que se diluyen entre caídas de velocidad reguladas a la perfección, de forma cómplice y huyendo del metrónomo, pero clavando el ritmo y ofreciendo poso de viveza de un sólido toque en tiempo real. El track abarca numerosos registros de tempo, golpeando con todas las armas disponibles en la vaina y sin dejarse caer en facilidades o perder contundencia, desde la onda DISGORGE a los medios tiempos y asaltos que bordean el Slam, pero con dinamismo y sin pecar ante la fácil tentación.

Fermented in Existential Terror” viene a ser como meter el cráneo en una máquina de hacer picadillo, delimitando la velocidad crucero hasta el punto de lograr una muy buena definición. Y esta es una de las grandes bazas de EMBODIED TORMENT, que saben perfilar el umbral sin traspasarlo, con la ventaja de mantener un toque humano e imperfecto pero que resulta un acierto total, además de sonar espontáneos y compenetrados. Buenísimo tema en el que se intercala la rapidez con bajadas de pedal y puntuales influencias del Death Metal Old School.

Kyphonism” y “Rädern” actúan de forma más genérica, pura explosión desde sus inicios, aunque cada cual dibuja sus propios patrones y marca las correspondientes vías de escape. Pero siendo los tracks cinco y seis, mantienen el esqueleto del disco en ascuas, ofreciendo intensidad total y buenos semi-Slams, que se suceden desde lo agónico hasta lo más movido. Las voces calzan un aspecto monótono monstruoso que es contrastado por fieros guitarreos, sin dejar de emitir rugidos guturales muy bien modulados.

El último tramo se inicia con la condensada y cambiante “Epoch of Suffering”, que desde el bramido de los cocodrilos hasta el ataque del imponente ricoceronte va transmutándose a placer, en beneficio de pasajes Slam-Doom que recuerdan a NILE o DISENTOMB, sin amoldarse a una sola idea y solapando diferentes planteamientos, casi abriendo boca para la desolación contenida en el siguiente track. Un pequeño solo de guitarra rompe el hielo.

Porque “Thrones of the Slain” es un corte misterioso, macabro y peculiar, con una generosa duración de 9:21 minutos que implementan ciertos experimentos muy ambientales con guitarra eléctrica sin distorsión y mucha reverb, además de que mantiene pesadas sensaciones Doom/Death tipo ANATOMIA y esencias trémolo de primeros NILE, logrando una canción sorpresiva que se sale del marco establecido o esperado. Hay algunas partes en las que la guitarra y voz parecen establecer cierto discurso, y aunque la canción es bastante limitada armónicamente, suena orgánica y dinámica. Es el único otro corte que dispone de solo de guitarra, y como tema está realmente bien estructurado; encaran la parte final del disco en forma de cambio de onda, mutando en 6:47 a una plena carnicería final.

Levantando el estandarte de la malignidad insana, y al igual que han hecho recientemente los italianos BOWEL STEW, nuestros amigos de EMBODIED TORMENT rinden total pleitesía a los inevitables BRODEQUIN, a través del cover “Judas Cradle”, brutalmente tremendo y aportando nociones Death Metal de toda la vida que tan bien supieron intercalar los hermanos Bailey, a pesar de su peculiar hiperblasting. Partida de camisa y tralla para dar y tomar.

Y no podemos olvidar la salvajemente humana presentación gráfica, correspondiente al gran artista Paolo Girardi, implementando ese sabor medieval y enfermizo de los instrumentos de tortura o desolación, terriblemente explícito, agónico y realista; incluso evocando a algunas portadas de BRODEQUIN, resultando otro guiño de devoción confesa, casual o no. El logo de la banda ha sido creado por la propia Cynthia; empasta bien con el cuadro, y junto a la cruel pintura resulta un añadido que redondea este despiadado “Liturgy of Ritual Execution”, debut-obús muy difícil de esquivar. Es muy posible que aún puedan madurar ideas y enfocar terrenos mucho más personales, pero de momento ya podemos darnos con un canto en los dientes. Sin entrar en competiciones absurdas, no puedo evitar pensar en que este es uno de los mejores discos lanzados últimamente por New Standard Elite, al menos a cargo de una banda joven, constituyendo un notable acierto en su catálogo y un claro soplo de aire fresco, aunque sus sobrepasados treinta y seis minutos destilen veneno por sus litúrgicos poros.

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