FLESHGOD APOCALYPSE “Labyrinth”

FLESHGOD APOCALYPSE (ita) Album Cover FLESHGOD APOCALYPSE (ita)
Labyrinth
Uretra
Nuclear Blast
2013
CD
www.fleshgodapocalypse.com/
7

FLESHGOD APOCALYPSE lo tenían todo para convertirse en la referencia indiscutible del mundo del metal extremo: niveles de virtuosismo pocas veces visto, puesto al servicio de la salvajada más rápida, una forma de componer totalmente visionaria, ambición musical, actitud sobre el escenario. “Agony” (Nuclear Blast, 2011), simplemente dejó anonadado al público. Era un disco rotundo, brutal, sublime, osado. La última vez que pasaron por la península, junto a SEPTIC FLESH y CARACH ANGREN nos volvieron a dejar planchados. Eran una apisonadora, habían dado con la mezcla impía y perfecta que todos esperábamos. Salían a tocar ataviados como si acabaran de levantarse de una tumba de 1850, con las guitarras momificadas. La última vez traían hasta un piano de época. Y salía auténtico viento del escenario….

Por lo tanto, “Labyrinth” no ha hecho más que decepcionarme. De banda que señalaba el futuro de la música más bestial hemos pasado a una banda del montón, un epígono más de ese Blackillo infantil sinfónico y pseudo-progresivo que no lleva a ninguna parte. ¿Cómo lo han hecho? Rebajando radicalmente el volumen de las guitarras y sustituyéndolo por una algarabía de teclados y violines y partes melódicas colocadas a un absoluto primer plano. Del Brutal Death salvaje e impío hemos pasado al black melódico pasado por agua, infantilmente barroco. Y es que no se trata de acumular, sino de integrar.

Yo estaba dispuesto a convertirme en fan a perpetuidad, creía haber encontrado unos nuevos BEHEMOTH, y me encuentro con algo que me recuerda demasiado a los CRADLE OF FILTH de “Dusk and Her Embrace” o los DIMMU BORGIR de “Puritanical Euphoric Misanthropia”. O sea, nada destacable. Todo muy visto, muy para niños. También corría mucho Nicholas Barker, uno de los mejores baterías que ha visto el planeta, pero no era suficiente. Era como meter a un mamut en la jaula del canario.

Naturalmente el disco en sí no es malo, la calidad de las canciones, largas y tortuosas, es evidente. El señor Paoli sigue siendo un batería frenético, un verdadero monstruo. Lo que desmerece es la comparación con lo anterior. La banda ya no es tan agresiva, sólo va a lucirse. Lucir producción, lucir orquestra. Y, a mi entender, esto no es suficiente. Falta lo esencial: la mala hostia. Estoy dispuesto a pensar que el problema aquí es de gusto personal. El álbum hará las delicias de los amantes de las voces operísticas y los maremágnums de cuerdas. Yo, sencillamente, creo que se han pasado tres pueblos recargando estos temas. Me marea tanta parafernalia. Prefiero un disco de brutal Death a secas. Pero, claro, mejor si estaba aderezado con lo que aderezaba los temas de “Agony”. El problema es que lo que era el aderezo ha tomado todo el protagonismo.

Como SEPTIC FLESH, con quienes acaban de girar, se trata de un disco basado en mitos clásicos: Teseo, el Laberinto y el Minotauro, mitos que en Italia aún se palpan y forman parte natural de la cultura. Lo que ha cambiado por completo es la intención de fondo. No puedo aprobar este abandono del liderazgo. De pioneros han pasado a epígonos. No lo puedo comprender. Me duele. FLESHGOD APOCALYPSE han firmado un disco previsible, quizás no del todo pensado. Brutal, frenético y rápido, eso sí, pero desnortado, repetitivo, y sobre todo recargado. Si yo fuera su manager les diría que sí, siguieran con su vertiente culturalista (citas de Dante, referencias clásicas) pero que, por favor, no bajaran la guardia y siguieran apisonando a Europa. Eso es lo que se les pide: fuerza, decisión. Quizás el listón estuviera demasiado alto. Ya no encontramos esos riffs monstruosos, esa locura desatada, esa precisión diabólica. La cosa se les ha ido un poco de las manos. La guitarra está demasiado hacia atrás. Es posible que “Agony” se quede como una obra maestra aislada.

Esperemos que no sea así. Por mi parte, estoy convencido de que en directo los once cortes de “Labyrinth” ganarán crudeza y representarán lo que define de verdad a FLESHGOD APOCALYPSE. El guitarreo volverá donde tiene que estar. Si los teclados se lo comen todo también sobre el escenario, entonces estaremos ante una banda (una más) de las que ha perdido el norte. No pierdo la esperanza. Seguro que valdrá la pena esperar.

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