FLESHGORE “Denial of the Scriptures”

Tropezar de con ese escalón no previsto en la cuenta, caer de bruces en plena acera y sangrar por los morros hasta reventar, es una de las cosas más simples y cotidianas que podemos sufrir los humanos. Igualmente, hay grupos y discos que asaltan casi sin previo aviso, o más bien, que aparecen traidoramente en escena cuando nuestras expectativas vislumbran otros objetivos de sobradamente anunciada y larga expectativa, cual conejillos de indias y expectantes ante la ilusión que, por suerte, la propia música nos produce.

Hoy estamos ante una flipada intransigente en forma de CD, un maldito cacharro de fundición galvánica, arrancamatrices, taladragargantas y desconchahuevos, no precisamente de paloma bravía o gallina Plymouth Rock. Y es que los brutaldeathers ucranianos FLESHGORE presentan “Denial of the Scriptures” (Xtreem Music), un discazo para agarrarse los cojones con una mano y taparse el culo con la otra. Aviso a navegantes: chorros plastiniloides podrán buscar e incluso obtener vías de escape por las perneras del vaquero cual gaseoso contenido de una lata de birra recién agitada y con la anilla extraída de un simple “click” o “chass”. Y no por lograr creaciones imposibles, sino por la fuerza bruta que emana de este disco, intensidad delirante, captada en primer plano y sin asomos de artificialidad

Llevando años en la brecha y pasando por cambios en la formación, con su anterior MCD “Domain of Death” entregaron una excelente propuesta, impresionante cover de SLAYER inclusive; pero este nuevo trabajo es mucho más, tanto a primera vista como bajo un proceso de disección con todos los bisturís que el más reputado equipo médico quiera o pueda emplear. He aquí el logro de quien la sigue y la consigue. FLESHGORE juegan muy arriba, mostrando una absoluta intercomunicación musical que les ha permitido COMPONER un disco, y no simplemente hilar canción tras canción de forma genérica, algo bastante típico pero que a su vez evidencia lo bueno y lo malo de forma espantosamente clara, en cualquier nivel, además de que mete a muchos en un mismo saco.

Este material implica solamente encarnizado Brutal Death Metal crudo y de gran capacidad técnica cuando corresponde. Y no es por minusvalorar otras opciones, sino por potenciar y reiterar que “Denial of the Scriptures” es sobriedad salvaje, bestialidad primitiva, pureza extrema y profesionalidad. Y que para mí mantiene un grado de idoneidad que en realidad no puedo expresar tan fácilmente, por muchos intentos que haga a partir de aquí, pues cuando un disco gusta mucho, “llega”, hay algo inexplicable que prima sobre cualquier tipo de historieta o mandanga adicional. No tiene que ser impecable, pero llega y no hay nada más que hacer. Aunque por el momento, podríamos aludir a una carátula y a un artwork que no solo son increíbles, por delante y por detrás, sino que rozan la perfección, si es que esta existe. De nuevo para FLESHGORE, el gran culpable de semejante obra maestra es el artista ucraniano Seeming Watcher (DATURA, ÆVANGELIST, LAST SACRAMENT, SLAUGHTER BRUTE).

Sin la necesidad de extraguturalizar la voz, el rango y timbre de Ruslan (bajista y vocalista del combo desde 2012) asoma en la onda típica de estas lides. Y lo cuaja todo perfectamente, proyectando un rugido cargado de fuerza, rollo y feeling, en un balance excelente. Las baterías suenan muy comprimidas, aunque con un atractivo y caliente toque a cuero quemado y el notorio realismo de quien va al límite pero a placer, llegando al sitio con sudor y dejando su sangre en la silla; y no hablo de la capacidad técnica, a Lev Kurgansky le sobra hasta por la orejas, sino de un gran control de parches y metales a través de su toque de obsesiva mala leche, bien cargado de fluidez e imaginación. Su forma de pulso, humana, contundente y descarnada, logra proporcionar al disco un asentamiento fundamental: nada de traspiés, base bien medida y sin los asomos robóticos y poco naturales de los que algunas producciones y grupos hacen gala por creer o simplemente pensar que de esa forma suenan más bestias.

Los bajos queman, con buenos graves y definición de pegada, jugando a todo lo que se pone por delante cuando así es requerido, mientras que las guitarras cuentan con un sonido muy perfilado y ametrallante, por no hablar de su contundencia rítmica, ideas melódicas y demás retorcimientos. Las influencias de “Denial of the Scriptures” abarcan desde el Death Metal más bestial al Brutal Death de varios tipos: DEEDS OF FLESH, DYING FETUS, ORIGIN, SEVERED SAVIOR, PYREXIA, DISGORGE, NILE, VADER, SLAYER, SUFFOCATION, SEVERE TORTURE… portando todas con arrogancia y ejecutando pasajes de todo calado e intensidad, poniendo la técnica al servicio de la música cuando corresponde ser altamente bruto y buscar buenos momentos de altura, y no al revés. La poderosa mezcla ha sido ejecutada y obtenida por el guitarrista y productor Igor Lystopad, en su Sick Carnage Studio. Fundador del combo y mantenedor de la llama desde los inicios… vaya si sabe cómo tiene que sonar su grupo.

El disco es bastante versátil a pesar de su enfocado núcleo sónico, siempre en las trazas Brutal, Brutal Tech y Death, de ahí que cada pieza pueda abarcar diferentes rangos y a su vez generar la sensación de buena variedad dentro de los límites. Lo importante es que, en mi opinión, han logrado conjugar muy bien todas sus influencias, tempos y recursos en general… su amalgama es bestial, y es precisamente ese entramado de variaciones y su dinamismo lo que le confiere una chispa que no es tan sencilla de obtener. El grado de madurez se palpa en toda la jeta, pero sin irse por las ramas y sabiendo extraer partido a sus cualidades. La combinación de complejidad cáustica con partes más simples o rítmicas es una baza fundamental a la hora de tomar aire o contrastar.

Porque todas las canciones son asfixiantes, abarcando continuos cambios dentro de sus entrañas y cabiendo mencionar imprecaciones como “Bloody Hands of Aggressor”, es decir, auténtico festival de picadillo (pura salsa de vísceras en la que la batería suena increíblemente suelta y atroz) o la parafernalia Brutalgroove de “Killing Relapse”, evolución de bestialidades DYING FETUS, PYREXIA/SEVERED SAVIOR con un bajo que por momentos sobresale hasta rajarte la cara, incluyendo la colaboración vocal de Vitaly Drozdov (EZOPHAGOTHOMIA, combo del que también forma parte el propio baterista Lev Kurgansky ). No hay que perderse “New Ordeal Comes Into the World”, que exprime ciertas partes onda ORIGIN pero de forma bastante más dinámica y con elementos rítmicos New York (SUFFOCATION/CANNIBAL CORPSE) que aportan linealidad implacable e imposible de resistir, o la fogosísima “Forgotten Knowledge”, plena dinamita cuyo principal planteamiento consiste en, una vez destrozada la protección superior, afilar y raspar cuchillos contra nuestras clavículas, ejerciendo una serie de ideas a cada cual más demencial, incluso con una curiosa, aisladísima y taciturna sección central que se va perfilando desde lo rítmico a lo sueco/melódico (recordando a viejísimos IN FLAMES) y que sugiere humanidad… antes de volver al impenetrable desenfreno. Etc, etc…

Pero finalizar un trabajo con un corte como “Denial of the Scriptures” no es baladí: el último track de una obra tiene que cerrar por todo lo alto, y por eso, cuando no es así (es decir, la mayoría de las veces), pasa como una canción más del álbum en la que ya todo suena a toro pasado, por mucho que funcione o suene bien. Aquí hay cambios, ideas, planteamientos que bordan y se recrean el Brutal Death y ofrecen caras diferentes (también similares, obviamente) al resto del disco. El tema ya se intuye distinto desde que se inicia, sonando como una plasta hemofílica de enfoque arrastrado y cruel. Los platos de la batería y los bombos, en realidad todo el kit… crean una abominación esquizoide que va tomando furiosa forma hasta asentarse en los feels y ritmos de forma más calmada y clavando peso a calambrazo limpio. El monstruo FLESHGORE muta y alcanza algunas cotas exasperadas, llegando a adoptar puntuales fauces ABOMINABLE PUTRIDITY o GUTTURAL SECRETE, jugando con nuevas cartas; pero los reguladores decrecientes, manejando la progresiva bajada de velocidad en determinado punto, son la gota que colma el vaso, y una simple chorrada que funciona a la perfección. Dinámica e ingenio, en un corte final tan retorcido como aplastante, a la vez que disfrutable a tope. La forma de morir ahogándose en tempo y afinación es un acierto total.

No obstante, el verdadero final llega a través de “Gorging on Mucus and Bile”, cover de los míticos PYAEMIA, track que personalmente prefiero no incluir en el compendio del trabajo, sino verlo como un simple bonus que aunque no estuviese en el CD… tampoco haría variar su valía ni una miserable gota, al margen de que es un corte demoledor. Mantiene una producción ligeramente distinta y la afinación más grave, rompiendo a su vez la amalgama compositiva de FLESHGORE y permitiéndoles recrearse en otro tipo de juego, en el jugo mucho más concentrado y unidireccional de una de las bandas más importantes y de culto del Brutal Death.

Lo mínimo que requiere un grupo del que va a emitirse un juicio es que se preste plena atención a su trabajo. Consciente de la sarta de bondades que he escupido y de todas injurias que he dejado en el tintero por no merecerse aparecer ante el texto dedicado a estos monstruos, asumo todas mis bravatas. Sé que en el momento de publicarse esta reseña aún no has escuchado este material, pero te invito a darle caña en la primera ocasión, y a degustarlo concienzudamente, esperando que también puedas disfrutar de las picaduras del Death Metal/Brutal Death intenso y de cruda ejecución, del que se nutre de lo de siempre y de los de siempre pero sabe conferir giros y dinamismo a cada momento; y donde más que una pelea de atletas ejecutores, ruge una batalla de músicos en pro del arte, de la reconstrucción sabia y de unas esencias irrenunciables cuyo énfasis es descomunal. Todo sin regodearse en chifladuras excéntricas. Sí, puedo equivocarme, puedes no compartir mi opinión… pero me abro la cabeza a golpes contra una pared sin variar de parecer. El XM 203 CD emana pura lava cremosa, destinada a quemar esófagos y reventar estómagos. El adelanto escogido es “Inception of Incursion”, y tal vez sea algo genérico para lo que este disco puede ofrecer, quedáis avisados.

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