GEORGE KOLLIAS “Invictus”

GEORGE KOLLIAS (gre) Album Cover GEORGE KOLLIAS (gre)
Invictus
Again Kill
Death Metal
Season of Mist Records
2015
CD/LP
www.georgekollias.com
7


01. Echoes of Divinity
02. Invictus
03. The Passage
04. Aeons of Burning Galaxies
05. Shall Rise, Shall be Dead
06. Voices
07. Treasures of Nemesis
08. Apocalypse
09. Epitaph
10. Through Empty Eyes of Light
11. Buried Under the Flames

Bonus Tracks
12. Aeons of Burning Galaxies (R. Cooley Shred Version)
13. Voices (E. Karadimas' Vox Version)
14. Epitaph (Drum Track)
15. Apocalypse (A. Trapalis' Violin Version)

Invicto, una palabra que define de forma concisa los sentimientos del batería George Kollias a través de su álbum debut. Es fácil que, tras esta carátula, acudan a nuestra mente todos los personajes, reales o ficticios, que componen el fértil Imaginario Mediterráneo y sus ambientes relacionados, labrado por la propia Historia o derivado de la Mitología; como “buen” griego, o mejor dicho, como lejano descendiente de los indomables e inmisericordes espartanos, el excepcional baterista de NILE plasma en “Invictus” toda una serie de sensaciones bañadas en lo eminentemente épico, que además dicen mucho a su favor; considero un notable acierto el haberlo realizado de esta forma, veremos por qué.

Un músico como Kollias, constante, virtuoso, docente, abierto a su vez a las disciplinas y/o los estilos de Fusion o de cualquier índole alejada del Metal Extremo, pero sobre todo tocando la batería, podría haberse limitado a poner su nombre en el trabajo, haber llamado a los mejores instrumentistas ligados a su entorno o incluso contar con la colaboración que le viniese en gana; podría haber planchado un trabajo enrevesado o multicultural, de tintes jazzísticos o fusioneros, en el que pudiésemos apreciar su alto nivel musical, incluso hacer presentaciones en vivo con una banda formada para la ocasión, respecto a la grabación y los directos. Todo esto es legítimo, de hecho, sería hasta lógico que un músico con su formación, visión, técnica y experiencia decidiese seguir las citadas rutinas, apartándose del concepto de su banda matriz y sin mezclar las cosas. Siendo sincero, este tipo de trabajos no sobrepasan la mera anécdota a nivel global, por muy buena experiencia que resulten y por muy buena música que contengan. Las barreras de los estilos son enormes, y cuando alguien proviene del Metal Extremo, incluso del Metal convencional, para el ámbito del “gran nivel” no deja de ser un bicho raro, por muy bien que cumpla su papel.

Pero no, Master Kollias ha apostado por una vía diferente. Asumiendo la composición de toda la música y letras, además de ejecutar todos los instrumentos, nuestro Spartan-Drummer se ha volcado en plasmar un trabajo de textura bélica y tintes exóticos, en el que el sabor de bandas como NILE o ADE (con los que en 2013 registró su debut “Spartacus”, como músico de sesión), está latente en cierta medida. Sin constituir las únicas tendencias reflejadas en “Invictus”, sí marcan buena parte del tracklist. Respecto a NILE, se toman las velocidades, algunos aspectos armónicos y rítmicos o las propias tareas vocales, que el mismo Kollias efectúa en la línea de Karl Sanders o Jon Vesano. Por otra parte, se adquiere todo el tinte de la sencillez y el efecto de las bandas del estilo, a través de básicas conjunciones de acordes, bastante similares, que en el habitual modo Frigio (principalmente) ambienta los cortes y le confiere el aire de batalla y majestuosidad, aunque también se incluyen algunos riffs de tinte Breakdown, muy cortantes sobre la base rápida de la batería. Sin embargo, para la recreación de ambientes se ha prescindido de instrumentos de viento o tradicionales de cualquier tipo, alejándose de este tipo de concepto; simplemente un puntualísmimo teclado, algún efecto y un violín para uno de los bonus tracks contenidos en la edición limitada del CD, así como los recursos percusivos del kit.

El sonido es bueno, muy cuidado y pulido; “Invictus” ha sido registrado en Sountrap Studios Athens, con diferentes técnicos para cada sección, aunque la mezcla final y la masterización corren a cargo de George Dovolos. Para las labores gráficas se ha contado con el trabajo de Manster Desingn, cuya imagen dedicada a la portada es simple pero cuaja bien con la obra.

La música se traduce en Death Metal que lógicamente apunta al Brutal Death, y además de las ejecuciones de percusión hay que destacar una precisión quirúrgica en las guitarras rítmicas, en ocasiones como cuchillos, tanto cuando tocan sobre una sola nota como cuando varían o amplían relativamente simple desarrollo. Aunque la alusión a grandes del género está ahí (por haber, como decía antes, otras influencias plasmadas), la música de este trabajo huye de la complejidad compositiva, ya que no trata de emular los dificultosos riffs de NILE, ya que los tiros van por el lado opuesto; ni siquiera los atroces mordiscos de bandas relacionadas y de cuño más reciente, aunque sí haya un poco de todo esto, bastante dosificado. En realidad es un trabajo bastante simple, pero que muestra parte del poderío del músico tras los parches. Una cosa está clara: a veces, más vale contundencia y efectividad que complicación o enrevesamiento, algo que, siendo Kollias un baterista, y no un guitarrista, es lo más lógico, ya que no es lo mismo pensar y componer como Jeff Loomis (por ejemplo), que como un percusionista, por muchas aptitudes de las que disponga para idear buenos riffs, mezclar tonos y colores o ejecutar otros instrumentos de forma brillante. El resultado se traduce en un ejercicio de sinceridad que le honra, por acercarse a su verdadero público del Metal Extremo y además haber sido capaz de dedicarse a lo suyo sin querer acaparar demasiado. Sin ser un trabajo diseñado específicamente por y para una banda, cumple sobradamente; por lo tanto, la única objeción que podría hacerse apunta a la tonalidad de las canciones, ciertamente uniformes y con la presencia de Do sostenido de forma continua, como recurso base. Esto hace que en ocasiones los temas parezcan compartir secciones, dada la similitud armónica, pero sobre todo por la forma de expresarla, además de que en ocasiones se parecen mucho.

El disco es potente y rápido, siempre contrastado con medios tiempos insistentes, colchones de juegos rítmicos que buscan el groove y la musicalidad, o simplemente armonías más o menos básicas y riffs ejecutados con muchísimo nervio y empaque; a pesar de incidir en determinados aspectos y poder resultar reiterativo, consigue aunar la pura tralla con los ambientes y sensaciones que aluden y evocan al pasado histórico o ficticio de la guerras y las antiguas civilizaciones, sin proyectar melosidad o edulcoramiento. Asimismo, en casi todas las canciones se cuenta con un músico invitado, la mayoría son guitarristas que aportan solos brutales y bien musicales, que empastan con esta propuesta de forma inequívoca, y hay que citarlos:, junto al número de track en el que participan:, Dallas Toler-Wade (02), Yiannis Papadopoulos (03, 10), Rusty Cooley (04, 12), George Emmanuel (05), Karl Sanders (06), Theodore Ziras (07), Bob Katsionis (08) y Mike Papadopoulos (11). Todos ponen la carne en el asador a tope y equilibran las canciones de forma óptima, aportando una vía de escape muy necesaria; de hecho, en la base para algunos solos es donde la propia armonía puede crecer relativamente, aplicando diferentes colores, sensaciones y estilos, siendo sin dudad una de las bazas del trabajo. También se incluyen las colaboraciones vocal de Efthimis Karadimas (11) y el toque de violín de Andreas Trapalis (15). El baterista de NILE no busca el virtuosismo porque sí, más bien parece pasárselo bien con sus hiperblast y con los buenos juegos percusivos que otorgan ese toque vivo de los antiguos ritmos tribales y que suenan de lujo.

Abrimos con la introducción hablada “Echoes Of Divinity”, en la que Mike Breazeale (quien ya colaboró en el tema de NILE “Unas Slayer of the Gods”) realiza una buena preparación de lo que viene a continuación, provocando clímax de intriga. Entonces suena “Invictus”, tema título que parece reflejar esencias BEHEMOTH y que incluye majestuosas melodías, poco originales pero que funcionan, sobre las que Kollias realiza su toma de contacto hasta desembocar en el feroz blasting y las estrofas iniciales. El sonido de batería e instrumentación es muy bueno, en general, mientras que el solo de Dallas resulta bastante escueto, un pequeño zarpazo que sabe a poco pero que cumple su cometido. “The Passage” engaña, por empezar de forma brutal e inmediatamente pasar a medios tiempos y jugadas percusivas, aunque las guitarras muerden profundo y la velocidad vuele de inmediato. Unas melodías muy reiterativas se suceden de vez en cuando, como baza pegadiza y resultona. Aquí se mantienen diferentes planteamientos para el solo, pasando de un plano a otro e incluso aportando variedad armónica en su primera parte, que además del trabajo de expresión incluye arpegios paralelos, todo a cargo de Yiannis Papadopoulos. Buen trallazo, que acata gran velocidad hasta su golpe final. “Aeons of Burning Galaxies” se torna más percusiva, con efectos que simulan la cadencia de los esclavos y que nos permite comprobar las evoluciones de Kollias. Mucho Breakdown guitarrero monocorde sobre patrones veloces, y una sección central en la que los dobles bombos mantienen una precisión impecable. El solo implica un pequeño combate entre guitarra y batería, muy cómplice entre ambos músicos. “Shall Rise/Shall be Dead” recuerda a los temas anteriores, dos acordes principales y secciones veloces para estrofas, aunque la sección solista se ocupa de aportar un buen grano de arena, a cargo de George Emmanuel. Otro tema que termina de forma NILE, absolutamente furioso y con elementos ornamentales en forma de largas melodías.

En “Voices” cambia la cosa, siendo un tema sencillísimo se mantiene completamente pegadizo con su aura Groove y una mezcla de Death Metal con Metal a secas, de guitarras cortantes y un efectivo estribillo con arreglos melódicos de fondo que se repiten de forma ininterrumpida y se clavan en el oído, bajo una voz que ruge. Karl Sanders aporta un solo sobrio pero efectista y efectivo, con esa habilidad serpentina para retorcer cada nota. “Treasures of Nemesis” tarda en aparecer, tomándose unos buenos momentos antes de iniciar su rítmico juego de parches. Esta vez es Theodore Ziras el que nos ofrece su interpretación protagonista a las seis cuerdas, intercalando el sabor tenso con las melodías más asequibles, con gran técnica y limpieza. Por lo demás, otro track bien ejecutado entre velocidad y medio tiempo, muy básico y sin cambios en la tonalidad. “Apocalypse” es un instrumental con guitarras eléctricas sin distorsión, bajo eléctrico y efectos percusivos, incluyendo sonidos de sintetizador en su recta final, pequeño solo de teclas inclusive.

Epitaph” vuele a los fueros hiperveloces, en los que Kollias se explaya de forma total con sus abrasivas combinaciones bombo/caja, resultando un corte bastante conseguido e integrando otros elementos que le confieren interés, además de incluir buenas incursiones baterísticas, muy desenfrenadas y con tremendo sonido de bombos. Se entiende que el solo de guitarra pertenece al propio George, al no estar especificado en los créditos. “Through Empty Eyes of Light” podría constituir uno de los mejores cortes, bien salvaje y cargado de rabia en las voces. Mucho bordoneo con palm mute y otro buen solo, de nuevo a cargo de Yiannis Papadopoulos. Y con “Buried Under the Flames” se cierra la edición básica del trabajo, voces al unísono y armonizadas, tipo religiosos, que dan paso a un medio tiempo bien poderoso e insistente, de alguna manera cerrando la historia pero no sin antes ofrecer el bien dibujado solo de Mike Papadopoulos. Nuevos aires BEHEMOTH se evidencian en el ambiente, pasando a la velocidad y a las melodías de arreglo, de nuevo. La voz encabeza el asunto, y suena bien, hasta que todo muere con mortales campanadas.

Los bonus track se especifican en la cabecera de la reseña, y de ellos destaco “Epitaph” (Drums Track), por mostrar la realidad de un hombre ante el metrónomo, ese acto que podría parecer sencillo y ante el que miles de incautos caen como moscas. Ni suena como un robot ni resulta absolutamente “perfecto”, sino humano, sincero y con nivel. Para terminar esta edición tóchica y bíblica, habría que citar el instrumental original al que se añade un violín, algo anecdótico pero logrado.

Invictus” es un trabajo de porte sencillo, pero está correctamente realizado y es válido para cualquier situación, simplemente hay que dejarlo correr; contiene momentos muy buenos y muestra otra faceta o visión de Kollias, totalmente en la vena de su banda madre y derivados aunque salvando las distancias, sin pretender competir con su complejidad ni ahondar en la composición enmarañada. Su principal escollo es la repetición tímbrica y tonal, que se suma a los límites compositivos, por lo demás suena como un cañón y se deja escuchar sin problemas. El disco está disponible en varios formatos: streaming, Free Download, CD Digipack y doble LP Gatefold, a cargo del sello Season of Mist.

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