GORELUST «We Are the Undead»

Corría 1991, cuando la ciudad de Rimouski (Quebec) vomitó un monstruo llamado GORELUST, agrupación cuyo paso por la escena fue tan fugaz como brutal. Grabaron un Demo y un Split, pero verdadera leyenda se forjó mediante un solo disco: “Reign of Lunacy” (1995), un trabajo de intenso Brutal Death Metal con toques Thrash (estilo primigenio idolatrado por la banda). Al año siguiente se disolvieron, no sin antes haber compartido escenario con bandas como INCANTATION, CANNIBAL CORPSE, SUFFOCATION, MACABRE, DYING FETUS o GORGUTS.

Pero el gusanillo de la nostalgia se hizo notar, así que en 2011 comenzó a gestarse su vuelta. Y el primer paso consistió en reeditar el mítico trabajo del ´95, preparando el terreno para una reunión confirmada definitivamente en abril de 2013: serían los mismos músicos que formaban el grupo en el momento de la ruptura, exceptuando al guitarrista y miembro fundador Jeff Olivier, quedando como cuarteto. Sin salir de su ciudad, tras recuperar algunas canciones inéditas y añadir otras de nuevo cuño, se adentraron en SPstudio para plasmar su siguiente obra.

We Are the Undead” (PRC Music) constituye un regreso por todo lo alto, en el vigésimo aniversario de “Reign of Lunacy”. En palabras de la banda, supone retomar el asunto justo donde se terminó, enganchando un disco con otro y continuando con la estela Old School. A pesar del tiempo transcurrido, GORELUST se mantienen en la cruzada de sonidos CRYPTOPSY, primeros GORGUTS y KATAKLYSM, SUFFOCATION, CANNIBAL CORPSE, INTERNAL BLEEEDING, SKELETON OF GOD y los correspondientes matices del toque Florida, en una amalgama clásica, huyendo de artificios y con una tremenda naturalidad sonora y de ejecución. La masterización ha corrido a cargo del veterano Alan Douches (DEVOURMENT, BENEATH THE MASSACRE, HATE ETERNAL…), así como la portada es obra de Andrey Kroms, artista bielorruso que bajo precisas indicaciones ha podido recrear el ambiente de “Reign of Lunacy”. La escena se produce en la misma estancia, resultando altamente descriptiva y provocando un cómplice efecto Déjà vu.

Precisamente por eso, el disco comienza con “Lunacy Still Prevails…”, intro de carácter tétrico y amenazador en la que las breves notas del piano avisan de que algo va a suceder. Y en efecto, un aluvión de torpedos atruena a través de “Rape the Rapist”, potentísima canción que baraja diferentes feels rítmicos y que de principio a fin resulta una baza primordial, llegando a perecer varias canciones en una sola. Integra elementos CRYPTOPSY/KATAKLYSM, resultando Intensa y completamente Old School. Pero la matanza no ha hecho sino empezar, las esencias Slam/Grind de “Entering the Kill Fest” aplican brutales dosis de adrenalina GORELUST, aunque el track encaja a su vez otras ideas más livianas y de alto contraste, sin bajar la guardia.

Los toques iniciales de “There is no God” apuntan a los VADER de “Blood of Kingu”, un asomo que pronto desaparece en pro de otras cabalgadas y motivos, principalmente bajo la influencia de INTERNAL BLEEDING, no sin dejarnos ecos con simples armonías neoclásicas y algún intento de melodizar la voz en un estribillo macabro y efectivo. Pero la tralla prima, y las altas velocidades no se hacen esperar.

We Are the Undead” aparece en forma de medio tiempo, transformándose en batalla de blast y riffs al estilo de Florida, con bases Thrash Metal y recordando a bandas como SLAYER o DEATH. Groove combinado con blasting, formando una pasta de huesos y sangre que mancha las paredes sin compasión, acuchillando a placer. Y para sonido viejo, el obtenido en la potente “Penetrating the Weak”, ya que resulta difícil creer que esto haya sido grabado en 2014. El amasijo formado entre el incisivo bajo y la brutal batería es significativo, encarrilando el track a través de numerosos pasajes y velocidades, volviendo a lograr otro buen número para el disco. Destacar las puntuales y malvadas melodías de guitarra, así como un charco Slam que surge cual agujero negro y en el medio del corte, justo antes de abrasarnos con toda una odisea de lindezas y growls, mostrando unas convicciones absolutas y resultando otro temazo.

City of the Cannibals” nos hace intuir el asqueroso chasquido de hambrientas mandíbulas, mediante un track que conjuga Thrash, Death y Groove, con algunas cabalgadas pegadizas. Posteriormente lanzan uno de los motivos más enrevesados del disco, mediante un efecto que podría simular el hundimiento en las aguas de un pantano. Y de su negra espesura surge el gran reptil, devorando a su presa sin que esta disponga del más mínimo segundo de reacción. Perfecto guiño u homenaje a bandas como BAPHOMET o CANNIBAL CORPSE. “Decapitate the Holy Whore” cambia de tercio, con un inicio muy pegadizo a través de un acorde de sexta y envuelta tras una capa de color SUFFOCATION, ofreciendo nuevas caras y sensaciones a estas alturas del track list. La bestia GORELUST se mueve a placer, con una aparente sencillez de la que brotan chispas y destellos UNLEASHED.

Farewell to the Flesh” apunta algunas formas armónicas propias de las bandas Tech Death, incluyendo ciertos pasajes con las típicas armonías sencillas y neoclásicas, casi obligatorias y muy en boga en grupos como BEYOND CREATION. Es otra forma de darle la vuelta a la tortilla y abrir el abanico, pues el disco se hace mucho más diverso y llevadero, además de que el corte implica riffeo en el estilo de MORBID ANGEL o, de nuevo, antiguos SLAYER. Y el disco termina con “Wretched Life”,  trallazo que navega por oscuras armonías riff-trémolo, puro plasma, cuya recta final se compone de espesos machaques y punzantes muttings, terminando el disco de forma agonizante.

Es una sorpresa encontrarse ante trabajos así, GORELUST ha conseguido dar vida a un trabajo que no empaña lo más mínimo su leyenda de culto. Los grupos se reúnen por dinero, por simple moda o por revival, pero sin la añoranza, el compromiso y el sentimiento verdadero, es imposible ser creíble del todo. Independientemente de los motivos que hayan propiciado la vuelta de estos canadienses, “We Are the Undead” no contiene peros ni pegas, ni de lejos, y realmente parece haber sido grabado en 1996. Ese era el escollo más difícil, así que prueba superada. El regreso perfecto, posiblemente pase desapercibido a grandes rasgos… pero es un disco que sin duda hará las delicias de los fans del grupo o de cualquier maniático del Death Metal Old School. Sin pretender ser su antecesor, es un sucesor más que digno.

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