GRAVEHILL «Death Curse»

Directos desde Anaheim, California, llegan GRAVEHILL con su tercer disco de estudio. Practicantes de una mezcolanza de estilos extremos más afín al Death Metal que a ningún otro, el quinteto liderado por Thorgrimm (ex CRIMSON RELIC, KEEN OF  THE CROW) tiene mucho que demostrar. Y es que la edición de «When All Roads Lead to Hell» no terminó de contentar a una parroquia de fans que sí quedaron satisfechas con su debut «Rites of the Pentagram». Así pues, y además con sección de seis cuerdas renovada por completo para la ocasión, GRAVEHILL frontan con seguridad el más ambicioso de los retos que se les han planteado en una carrera musical que alcanza ya los 13 años: la de relanzar una carrera musical que se las prometía muy felices, pero que no terminó de despegar. ¿Su baza? se llama «Death Curse».

Tras su EP del 2001, titulado «Practitioners of Fell Sorcery», la banda entró en un estado de letargo incierto del que poco se supo. Fue en la reanudación de la banda, unos años después, cuando empezaron a sacar discos cada tres años. El último como comentamos, «When All Roads Lead to Hell», contentó a pocos, y de ellos se espera hoy mucho más en el plano musical. Para paliar esto, editan «Death Curse», un trabajo conciso de 36 minutos de duración que, como los anteriores, mezcla estilos dentro del extremo por puro vicio, como a continuación explicamos.

Tras la intro, el trabajo entra con «Death Curse», un corte Death/Thrash que abusa tel «tupa-tupa» y que cuenta con buenos solos , mucho griterio y, y aquí viene lo malo, una voz indefinida por parte de su vocalista de toda la vida Mark Apokalypse que no termina de ser gutural, ni mucho menos limpia. Es, sin más un timbre monstruoso que, seguramente, sea de lo peor del lanzamiento, como ya ocurriera con su anterior. La cosa sin embargo mejora con algunos de sus registros que sí alcanzan el gutural, y donde demuestra que, cuanto menos, capacidad para cantar bien tiene.

El redondo continúa con «At Hell’s Command», un tema muy en la onda LEGION OF THE DAMNED en una versión quizá no tan blackened como su último disco, pero sí más del clásico Thras/Death al que nos tienen acostumbrados. La música cambia de nuevo completamente en «Open Their Throats», donde pasan a practicar un Doom/Death  en el que priman las riffadas terriblemente pesadas, los gruñidos de criaduras espeluznantes y, en definitiva, elementos de peli de terror. ¿Mucho cambio? Esperen a escuchar «Fear the Reaper», el que dicho sea de paso es mi tema favorito del álbum. Un tema con unos riffs afiladísimos, satánica hasta decir basta, y que en estilo se asemeja al Heavy/Speed de finales de los 90 , solo que con voz semi-gutural, podríamos decir. Es un tema que suena a himno, con aires de directo.

El disco, que va claramente de menos a más, aún guarda algunas alegrías para su tramo final. De entre ellas, resaltan sobre todo «Blood Red Sky» y «The Ascending Fire», más del palo Death Metal, no tanto una repetitiva y cansina «Crucified», deudora de un Thrash Metal que pretende emular quizá a unos OCCULT o NUNSLAUGHTER, pero que se queda en un tema rollo y, sobre todo, repetitivo.

Quizá no sea este el disco que después de todo les encumbre, pero lo que sí prueban GRAVEHILL en «Death Curse» es una versatilidad innata para tocar casi todos los palos del metal extremo de hoy día, incluso recordando a varias épocas. Quizá sea precisamente esa falta de definición, la que les mantenga en el underground en el que permanecen. Curioso trabajo para cuanto menos darle una escucha.

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