JOB FOR A COWBOY “Sun Eater”

JOB FOR A COWBOY (usa) Album Cover JOB FOR A COWBOY (usa)
Sun Eater
Again Kill
Progressive Brutal Death
Metal Blade Records
2014
CD
www.facebook.com/jobforacowboy
9


1. Eating the Visions of God
2. Sun of Nihility
3. The Stone Cross
4. The Synthetic Sea
5. A Global Shift
6. The Celestial Antidote
7. Encircled by Mirrors
8. Buried Monuments
9. Worming Nightfall

Y llegó el día… al menos para el que suscribe, ya que por fin me encuentro ante uno de los trabajos que esperaba con mayor impaciencia, junto a los lanzados por BEHEMOTH, TRYPTIKON y CANNIBAL CORPSE, absolutos invictos de la temporada (visto desde el prisma personal, claro). Y no son pocos los discos que van saliendo a la palestra, algunos apareciéndose de forma casi inesperada, otros desde las profundidades de nuestro desconocimiento. Incluso llegando a nuestras manos u oídos con cierto escepticismo, sin sorpresa aunque con cierta curiosidad, sobre todo los de bandas míticas a las que podemos seguir en mayor o menor medida, en este caso muy posiblemente a sabiendas de que a estas alturas no nos vayan a cambiar la vida ni una milésima. Pero no son pocos los que nos sorprenden gratamente, haciéndonos saltar de la silla y manteniendo la fe casi intacta. Y finalmente, hay discos que consiguen cumplir con nuestras imaginarias expectativas, compensando todos nuestros males por un día y devolviéndonos la confianza, dejándonos literalmente hechos polvo pero con una enorme sonrisa en la boca, de oreja a oreja.

Sun Eater” es el reciente trabajo de JOB FOR A COWBOY, banda que me atrapó ya hace tiempo, en principio a través del anzuelo que suponen su portadas, y de forma definitiva ante una propuesta musical con la que conecté en primera instancia. Dicen que comenzaron haciendo Deathcore y enseguida pasaron a realizar Brutal Death Metal… pienso que siempre ha habido un poco de todo en todos sus discos, a pesar de que desde hace tiempo apuntan hacia la vena más purista, no sin cierto grado de sofisticación y técnica que les ha hecho ganarse un puesto en cuanto a ser una de las bandas referentes en su estilo. Su anterior “Demonocracy” (2012) es la prueba, un disco bestial que se preciaba de ser el pináculo perfecto, en cuanto a la conjugación de técnica y actitud brutal, en función de realizar buena música. Lo que no puede negarse es que como instrumentistas manejan un nivel importante, al margen de que gusten o no, inventen la rueda o no.

Pero a todo santo le llega su hora, y lo que posiblemente nadie imaginaba es que tras el trallazo pulido que significó su último disco, la banda daría la vuelta a la tortilla, esta vez en dos claras facetas: continuar ampliando sus inquietudes como músicos y explorar nuevos terrenos musicales sin salirse de lo políticamente correcto. Ambos conceptos pueden ir de la mano, pero también separados. Y para el caso, tenemos unos COWBOY más sosegados, por una parte, pero deliciosamente exploratorios. Pero también una banda que no se corta en adoptar ciertas sonoridades afines, ya trabajadas por diferentes agrupaciones, quedando claro que se han sentido muy cómodos en ellas. Este disco es más experimental y progresivo, por decirlo más claramente, y la única manera de romper su propio cascarón para navegar diferentes rumbos, creciendo como banda y haciendo música. Así lo entiendo y pienso que así lo entienden ellos.

Hay algo que nos pone sobre aviso, inevitablemente: la portada, pues han abandonado a su querida y cadavérica mascota bobina, plasmando ante nuestras narices un curioso pero descriptivo y colorido cuadro de Tony Koehl, lo que indica que la banda abre una nueva etapa a todos los niveles, musical y de imagen, incluso de clara ruptura con el pasado (ya veremos). Y también cuenta mucho el track de adelanto que nos brindó Metal Blade, mediante el corte “Sun of Nihility”, una canción que precisamente huye del impacto fácil y del recurso veloz, mediante su desarrollo completamente ambiental y sin prisas, en una clara apuesta por cierta vena misteriosa y serpentina, con un sonido caliente y espectacular que lo convierte en buen gancho.

JOB FOR A COWBOY continúa con la cruzada que mezcla Death Metal exótico con sonidos de la vena NECROPHAGIST, SPAWN OF POSSESSION o BEYOND CREATION, incluso trabajando varias líneas Black/Death en plan AURORA BOREALIS, logrando un híbrido muy potente, realizado con buen gusto y una técnica exquisita. Lo que puede decirse bien alto es que han bajado bastante sus revoluciones, llegando a regodearse en los niveles de proyección de este tipo de ideas, pero de forma mucho más pausada y asentada. Quizá menos espontánea, lo que no quita que todo este mejunje les haya dado alas para volar en terrenos mucho más concretos y pulidos, incluso insistentes: la labor de unas guitarras perfectas y asesinas, un bajo con gran peso y presencia (como de costumbre, pero ahora aún más), fluído y jugueton, y el redondeo a través de un trabajo de batería excepcionalmente calibrado a cargo de Danny Walker, presuntamente como músico de sesión. Las voces continúan en la misma línea, duales y concisas, abrasando. Respecto a la producción, posiblemente es más espectacular que en disco anterior, si cabe. Como mínimo, podemos decir que el habitual Jason Suecof ha realizado un trabajo impecable de mezcla y masterización, otorgando a todo el conjunto muy buena expansión y pegada mediante la localización de los instrumentos.

Este disco reúne todos los estilos y condiciones que podamos imaginar en la amplia franja del Death Metal: buena técnica, melodía, densidad, ciertas dosis de voces Deathcore, fraseos complejos, solos neoclásicos, ambientales pasajes electroacústicos, secciones semidistorsionadas (que la banda siempre suele emplear) y elementos progresivos que no desdibujan en absoluto ni hacen perder fuerza, precisamente ayudando a expandir su música en una extraña concreción muy reiterada a lo largo del trabajo pero que en ocasiones borda lo imprevisto… numerosos factores, conjugados de forma bastante sofisticada respecto a lo que venía siendo la mayormente veloz propuesta de esta formación americana, en un claro intento de abrir sus mentes a nuevas inquietudes y a poder ser, captar nuevo público. La banda se ha “simplificado”, tirando más hacia el lado grueso de la balanza, y tal vez sea el mantenimiento de sus propias esencias y la combinación de las mismas lo que les haga superar la prueba con bastante credibilidad.

En “Eating the Visions of God” nos encontramos con un elemento familiar: ese sonido de guitarras levemente saturado, tan ambiental como característico en JOB FOR A COWBOY. Obviamente se transforma, para el caso en un medio tiempo de batalla, con largos acordes y armonías, en los que el bajo se va desplegando sobre una batería estable y poderosa. Se trata de un corte de exposición simple, con ánimo de gustar y de entrar por el oído a la primera de cambio. Los solos de guitarra alcanzan un buen clímax, aunque lo más sorprendente es el final del track, compuesto por al menos tres pistas de bajo diferentes y bien diferenciadas (L, C, R), a modo de arreglo, acompañados de una guitarra con acusado efecto trémolo y que sirven como conexión para el tema “Sun of Nihility”. Esta canción es un buen ejemplo de progresión ascendente, pero sobre todo de musicalidad. Su inicio a través del destacado bajo y los reverberantes arpegiados de guitarra conecta con el final anterior, desarrollándose hasta llegar al unísono de la banda y culminando muy bien la idea. Es otro track de marcadas tendencias mediterráneas y que pronto pasa a convertirse en una cobra peligrosa, con retorcidos riffs que implementan comedidos pero afilados breakdowns. El cambio para el solo de guitarra es refrescante, imprevisible, y mucho más la forma de desembocar en lo inmediatamente posterior, donde el veneno COWBOY comienza a hacer mella y comienza a captar nuestro interés de forma renovada. Y el final nos devuelve un estribillo resultón, de riffeo fácilmente memorizable, pegadizo.

Las cosas cambian, pues de repente surge “The Stone Cross”, en la vena del Death Metal técnico fuertemente melódico, el mismo que principalmente se nutre de las fuentes de “Symbolic” y que se ha transmutado en miles de engendros. En este caso recordando a las composiciones de bandas como los citados BEYOND CREATION o AURORA BOREALIS, dando un giro completo respecto a los dos cortes de apertura y aportando un trabajo instrumental excepcional, mediante una canción bien estructurada.

The Synthetic Sea” aparece como un corte brutal, hasta que se baja el pie del acelerador y las melodías neoclásicas se disfrazan a través de pegadizos riffs en plan GOROD o NECROPHAGIST. El bajo no para de disparar arpegios y fraseos, produciendo la impresión de que su trabajo resulta un solo continuo. En gran parte, los estribillos contienen esencias de tipo BEHEMOTH, algo que suele ser bandera en este grupo americano, al menos en los que concierne al registro grave. No obstante, la cantidad de pasajes instrumentales y la arquitectura de los mismos consiguen eludir esa sensación en casi todo el resto de la canción, coronada por fuertes melodías finales que arropan a la voz.

A Global Shift” devuelve la velocidad al asunto, resultando un track muy en consonancia con la onda blasting de JOB FOR A COWBOY, aunque otorgando mucho protagonismo rítmico y simple, más que la las labores complejas y detallistas. A pesar de todo, la canción vuelve a bajar sus revoluciones, volviendo a reclamar los fueros épico/italo/polacos, en este caso muy basados en las fuertes voces sobre bases potentes e insistentes. En realidad ya hacían cosas así en su anterior disco “Demonocracy”, pero de forma mucho más brutal, sin dejarse apenas saborear.

Más retorcimiento a medio tiempo mediante la canción “The Celestial Antidote”, disonancias y tensión melódica se dan la mano a través de este viaje nada cómodo, llegando a resultar un track de lo más conciso y enrevesado. La forma de integrar las bases rítmicas es toda una master class, pues en lo que parece un simple 3/4 o en ocasiones 6/8 se producen maremotos inmisericordes, consiguiendo que no perdamos el ritmo a pesar de dar mil vueltas al mismo mediante variaciones a cada cual más imaginativa e incluso de toscamente sencilla, pero logrando el máximo efecto, sobre todo por parte de Danny Walker. Este es uno de los cortes que posiblemente se lleve la palma del trabajo, habiendo logrado una completa y compleja odisea sónica que va devorando la línea de tiempo a golpe de afiladísimas guitarras y voces en todos los registros.

Encircled by Mirrors” vuelve a las ideas enrevesadas, entre las que se intercalan estrofas y estribillos de tez marcada y sonora, siempre envueltos en una pegajosa red de disonancias distorsionadas que lo impregnan todo. Lo bueno que tiene este grupo a la hora de acatar estas fórmulas tan típicas en otras agrupaciones es que precisamente por ir sobrados de nivel logran una fluidez natural que puede regodearse en la sencillez a través de la más pura complicación, y lo mejor de todo es que se siente cómodos en el experimento.

Otra de las bazas neoclásicas es “Buried Monuments”, cuya introducción es un despliegue de técnicas al servicio de la música, cual homenaje a los grandes clásicos. La canción vuelve a navegar en medios tiempos en los que la percusión ataca como un reloj de precisión, y la parte instrumental intermedia roza el Power Metal, hasta que culmina en un disfrazado breakdown escoltado por misteriosas y salvajes amazonas que silban en registros agudos, mientras el bajo trabaja sobre algunas notas bastante más altas, reafirmando el rol de base inquieta e insistiendo en uno de los principales sellos del peculiar sonido de la banda. La parte final contrasta de alguna manera, acatándose como una subida aplastante hasta morir a través de húmedos acordes arpegiados.

Worming Nightfall” sirve para cerrar la obra, resultando un tema hipnótico, pesado y simple, aludiendo a las hordas mediterráneas sin cortarse demasiado e implementando unos coros épicos algo lejanos. Es la típica canción que parece rezar un epílogo, ideal para dar carpetazo a una historia, y sus aires melancólicos, recuerdan de alguna manera recuerda a situaciones similares en discos como “Nostradamus” o “The Satanist”.

JOB FOR A COWBOY regresan por la puerta grande, mediante un trabajo que posiblemente va a abrirles muchas otras puertas, incluso generar buenas ventas a Metal Blade Records, sello que apostó por ellos casi desde el primer día, con la excepción de su EP “Doom” (2005, aunque sí lo re-editó más tarde). Con el presente “Sun Eater” se han marcado un nuevo tanto, todos, músicos e inversores, los números lo dirán. Ni soy Nostradamus ni lo quiero ser, pero aunque muchos aborrecerán este disco, otros lo subirán a sus altares particulares. En principio puede resultar un trampolín para los americanos. Chronos, dios del tiempo, hará su justicia, alzando su pulgar hacia el Norte o apuntando al frío Sur. De momento el sol se oculta ante un poderoso y bien mimado disco, tan extraño como al mismo tiempo familiar y sorprendente.

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