KVELERTAK «Meir»

He de reconocer que nunca he sido muy devoto de bandas que experimentan fusionando estilos muy dispares, ya que el resultado me suele rechinar bastante, dejándome como se dice vulgarmente «con el culo torcido». No es el caso de KVELERTAK, quienes en 2010 se metieron a la crítica en el bolsillo con su primer álbum, demostrando que se pueden mezclar palos musicales tan alejados a priori como el Black Metal, el Rock´n Roll o incluso el Hardcore. A finales de marzo del presente 2013 presentaron su segundo trabajo de larga duración «Meir», a través Roadrunner Records, continuando con la misma propuesta y plasmando la misma originalidad que nos ofrecieron hace tres años con su debut, lo que se traduce en una esencia que se podría decir que ya han convertido en propia.

Los cincuenta minutos se reparten en once cortes, cada uno de su padre y de su madre, y creo que esa es una de las cualidades del disco más importantes: la variedad a lo largo del mismo. Cada tema es distinto a los anteriores: diferentes estructuras, riffs y melodías, pero todo ello enlazado de manera perfectamente coherente, sin que ningún tema quede raro o se salga del ritmo del disco. Dicha variedad tan bien encauzada hace que este peculiar sonido de KVELERTAK te enganche hasta el final.

Cuando escuchas «Meir» se nota perfectamente el cuidado que han puesto los músicos en la elaboración de las canciones en esa combinación de géneros, consiguiendo concordar todo perfectamente. Te puedes encontrar el típico sonido Black (como al inicio de «Trepan») y de repente tropezar con un cambio de ritmo que te lleva a un riff totalmente rockero; las voces son también variadas, a veces en el registro blacker más rasgado, otras suenan un poco más core y cuando menos te lo esperas te prenden con un estribillo con coros limpios y melódicos totalmente pegadizos («Bruane Brenn»), e incluso solos de guitarra que llegan a sorprender, como en «Månelyst»; todo ello , insisto, con una coherencia y un saber hacer impresionante, lo que demuestra el curro que tiene este disco en el aspecto compositivo.

La portada ha sido realizada por el John Baizley (líder de BARONESS), portadista también en algunos discos de otras bandas reconocidas (BARONESS, BLACK TUSK, KYLESA o PIG DESTROYER entre otros) quien ya plasmó su peculiar y también reconocible estilo al debut de KVELERTAK. Tal vez esta portada sea lo que menos me ha gustado del álbum, pero esto es muy subjetivo, es simplemente mi opinión.

En fin, un disco redondo para esta banda noruega que ha reforzado este original sonido propio que les concede lo que a muchas otros grupos en un mercado tan saturado como éste querrían: personalidad.

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