KEYS TO ETERNITY «Keys to Eternity»

Lejos queda 1999, pero las primeras demos del proyecto KEYS TO ETERNITY fueron alumbradas en esas fechas, justo rozando la muerte del pasado siglo. En 2006 se publicó nuevo material, también en forma de demo; y han tenido que pasar bastantes años para que el instrumentista Víctor Martín, creador de la criatura, plasme la mejor de sus facetas. Lo ha hecho a través de un disco de temática conceptual, tal y como reza la información contenida en su página Web, entre otros detalles. Vamos a aplicar nuestro prisma, sumergiéndonos en la música de este debut también llamado “Keys to Eternity” (Warder Records), un título que parece apuntalar el larguísimo capítulo de su recorrido hasta la fecha, mientras sugiere nuevas formas de vida.

El compendio baraja un Thrash Metal que apunta hacia derroteros técnicos, aunque sin traspasar la línea de lo prudente; lo cual aporta contundencia rítmica, entramando sus tejidos con la estela de antiguos MEGADETH, ANNIHILATOR, DESTRUCTION, CORONER, BROKEN GLAZZ… influencias bien diferenciadas entre sí pero presentes en el aire de no pocos riffs y secciones. Al mismo tiempo roza el punto del Death Metal progresivo, tanto livianamente como de forma explícita, cercano y sin complejidades pero aferrándose a sus mieles y logrando ampliar la paleta con pasajes muy próximos a la vena más colorista acatada por DEATH, ATHEIST, POLLUTED INHERITANCE… incluso mostrando paralelismos con bandas españolas como los ya extintos TRASCËNDENTAL o los veteranos pontevedreses UNREAL OVERFLOWS.

Por otro lado, aunque básicamente se ofrece una amalgama entre el Thrash y el punto Death Thrash, también se abarcan motivos de MeloDeath y de innegable Heavy Metal, o viajes electro-acústicos mediante algunos pasajes ambientales (el progresivo y desarrollado “Liar’s Cave”, con inesperados guiños IRON MAIDEN inclusive) y contados asomos instrumentales de veloz Black (“Falseness of a Betrayer”). Creo que estas inclusiones sientan bien al trabajo y a las canciones, ya que logran dotar a cada una de ellas de cierta diferenciación, en lugar de intentar mezclar todos los estilos ajenos al Thrash en uno solo y constituir el típico batiburrillo claramente multifacético pero que no hay por donde agarrar (a no ser que sea de considerable nivel y pasemos a otro estatus creativo). Sumando la voz del propio Víctor, agresiva pero bien modulada, de timbre medio/agudo y acompañada de sus propios arreglos corales de apoyo, en KEYS TO ETERNITY se mantiene un discurso más que logrado y atractivo para el seguidor de este tipo de movimientos. Y no hay que dejar atrás los excelentes solos de guitarra, bien ensamblados en la arquitectura de cada track.

Ya muy personalmente, al margen de sonar a viejo o a nuevo, pienso que una producción en la que la batería ejecutada por David “Tripas” sonase algo más gruesa, quizás hubiese sentado mejor al disco, frente al vivo y solvente bajo, las agresivas guitarras rítmicas y la cantidad de recordings adicionales; porque aunque se escucha y se entiende bien, hay momentos en los que tal vez quede un poco desdibujada y fina, dada la fogosidad del resto de pistas o de unas cuerdas y voces en primer plano. Ojo, no hay mal que por bien no venga, ya que a su vez es uno de los encantos del trabajo, pues parece abrazar una visión no demasiado actual sobre cómo pensar la producción, ya sea por los medios empleados o por simple intención, posiblemente de forma premeditada… quién sabe. Pero ante las dosis de sintetismo y frialdad que llueven a diario, un disco como este es el mejor refresco, al margen de percepciones o pequeñas objeciones subjetivas.

Aunque el tracklist abarque siete cortes, la duración de cada uno es generosa. Salvo dos que por muy poco no llegan a los cinco minutos, el resto baraja los seis, siete e incluso más de nueve minutos de duración, caso de “Awaiting the Unknow”, que sirve para cerrar el trabajo y que por su forma de construirse e ir mutando podría erigirse en una pieza muy significativa de este “Keys to Eternity”. Los medios tiempos predominan inicialmente; pero no es sino el inicio de una larga odisea en la que encontramos variadas influencias, desde prehistóricos METALLICA a unos CORONER instrumentales y candentes, toques Bay Area a lo FORBIDDEN/TESTAMENT y varios momentos de dinámica menos eléctrica, breves y de muy buen contraste, que alternan con las bases ligeramente Groove y con el ametrallador riffeo monocorde sobre el bordón o las armonías y arreglos que bordean los núcleos puramente duros. Tralla consensuada, alternando picos de velocidad y fuerza, con un final cómplice del pasado más añejo, por evocar hilos y cruces, casi directamente extraído de 1986.

La inicial “Keys to Eternity” constituye un valor de por sí, Heavy-Thrash potente, con diversos desarrollos de ritmo y un estribillo tritonal, totalmente pegadizo, armonizado vocalmente de forma cruda pero funcional. Una de las mejores piezas de este trabajo, no se va de la cabeza una vez escuchada, aunque no por ello reste importancia a otros números. “The Warder” enciende la mecha de la bravura, introduciéndose en terrenos más experimentales pero intensos y afilados, desde el rápido blast hasta un nuevo estribillo multicolor y de tez Prog, esencia que cubre más partes de este corte. Destacar los solos de guitarra, al puro estilo Thrash de la segunda década de los años ochenta.

Como sugería más arriba, “Liar’s Cave” navega por mundo de talante progresivo, jugando con pasajes casi secuenciales a medio tono de distancia, con las novenas típicas del estilo muy en primer plano y dando un giro al recorrido del disco. No obstante, el Thrash a medio tiempo y aplastante (con intervalos mayores y mucho carisma “Incriminated”) se conjuga con incrementadas cotas de velocidad y pasajes alternativos, resultando un track muy colorido e incluso sorpresivo, hasta el punto de introducir potentes secciones armónicas que rompen con los moldes de su parcial y rockmetalera estética (5:23).

Abtractions” (en parte tirando al Death Prog y al Death/Thrash) y “Dark Paths” (curiosas voces, excelentes solos y metralla en plan viejos DESTRUCTION y ANNIHILATOR, entre otros) mantienen nexos comunes, a pesar de que cada cual baraje métodos propios. Pero sus esencias y rasgueos ya resultan familiares en el transcurso de la obra, aunque nos cubran de todo tipo de tempos y vertientes de mayor o menor rango técnico, calor, crudeza o explicitud; nada negativo, más bien algo común en los discos… sin embargo, “Falseness of a Betrayer” vuelve a generar un interés notorio, por su también citado carácter Black y precisamente por ello conseguir infundir otro aspecto al disco, pero a su vez ofreciendo palazos Thrash que enfocan hacia lo técnico y cortante.

Tras unas cuantas escuchas, la conclusión previa es simple: “Keys to Eternity” muestra buen equilibrio entre lo pegadizo/contundente y una relativa complejidad a la que no deben restarse méritos. Aquí hay horas de vuelo, y es un vuelo lo suficientemente sincero como para darse cuenta y poder valorarlo. Se nota que Víctor Martín siente la música, más allá de plasmar un simple disco, y que ha trabajado muchísimas horas; independientemente de sus criterios lógicos y exclusivamente personales a la hora de expresarse en los diversos campos (composición, ejecución musical, vocal, producción), un resultado así merece todos los respetos habidos y por haber. El disco tiene gancho y la suficiente calidad como para ser degustado y bien digerido. Como colofón, la portada firmada por Mörtuus, misteriosa y con regusto de literatura épico-fantástica, a su vez orgánica y alejada de parafernalias informáticas.

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