MASTER “An Epiphany of Hate”

Nuevo trabajo de MASTER… cuya filosofía continúa intacta, por supuesto. Sin duda, hay que recalcar que esta banda es especial, incluso dando pie a la lógica reflexión que sopesa cómo alguien es capaz de mantenerse haciendo “lo mismo” sin dejar de crecer musicalmente. Y hasta ahora de forma acertada, dando al oyente lo que quiere sin la necesidad de clavar o copiar cada disco, por mucha línea similar o huella tan personal e inequívoca que exista en cada uno de ellos y que casi produzca una sensación de constante Déjà vu, dada su personalidad y las concreciones en las que basa su estilo.

Moverse desde las filas de Pulverised Records a la plantilla del sello alemán F.D.A. Rekotz consistió en un simple trasvase de negras aguas cuyo cauce fue incrementado en forma de acabado más denso y de fondo ponzoñoso, pero implicando todo el filo del trío, entregando aquel tenebroso trabajo llamado “The Witchhunt” (2013). Plena oscuridad de reverberantes tinieblas, y que lejos de ofrecer un simple álbum resultó un profundo mordisco de aspecto musicalmente tétrico; a través de una producción más nebulosa y embarrada de lo normal, sentó a MASTER como un guante.

Eso sí, al igual que nadie espera o pide que este combo legendario cambie su papel habitual, tampoco sería permisible un bajón en su discografía. Así que las primeras sensaciones de escucha ante “An Epiphany of Hate” son fundamentales, ahí se palpa la chicha, en esa impresión de impacto inicial  ante la curiosidad. Claramente, el feeling obtenido, la adrenalina absorbida… ambos factores indican que estamos ante un trabajo tope bestia y muy bien realizado a todos los niveles, por supuesto incluyendo variopintas jugarretas de toma y daca que ofrecen el correspondiente factor sorpresa.

La carátula prometía, aunque una portada llamativa no implique que la música vaya a ser de calidad o que un disco esté a la altura de lo que pueda esperarse. En este caso, el gancho inicial y comercial es correspondido de forma absoluta, por medio del tremendo arte de Marc Cooper (OMNIHILITY, CHAOS INCEPTION, 7 H.TARGET, RINGS OF SATURN…). La unión de arte gráfico y música comulga entre sí totalmente, en concepto y niveles de sincronismo, para goce de cualquier acérrimo de estas macabras y fieras lides. Odio, al fin y al cabo, es lo que se refleja en esta nueva obra del trío capitaneado por Paul Speckmann. La producción de esta nueva criatura es mucho más definida, o mejor dicho, menos ambientada en pegajosas telarañas que la de “The Witchhunt“, sonando mucho más en primer plano y expandida, como una patada en la glotis; y esto duele. Al igual que sus discos anteriores, está realizada en los Shaark Studios de República Checa.

Mediante un sonido con pegada mastodóntica, seco y frontal y en que la caja manda ante unas cuerdas bañadas en hiel y totalmente corrosivas, “Subdue te Politician” abre este malévolo trabajo: y pista tras pista, casi siempre intercalando sus correspondientes ideas introductorias de rápida mutación asesina, se desgrana una obra poco complaciente, tan abrasadora como una radial puliendo soldadura. MASTER aplasta y maneja su estilo con la parsimonia de quien pisa huevos a placer, pero descalzo y sobre una montonera de brasas, ahí están los solos penetrantes, riffs y trémolos estoicos, las bases concienzudas y candentes con un bajo bien gordo que dobla o simplemente humea en línea… Paul Speckmann escupe tocino y sobrasada, en su habitual faceta de vocalista que parece sufrir permanentes nauseas megacíclicas.

Pasando por encima pero apuntando a esos elementos que logran despejarnos momentáneamente, señalar de pleno a tracks como “Fiction Soon Becomes Reality” por su impecable y picaresco riff de entrada, arrastrando posteriormente los cenagosos ladrillos distorsionados de tal forma que eluden la cuantización metronómica y crean ese denominado “rollo”, tan difícil de conseguir cuando se busca, y tan sencillo cuando uno lo lleva puesto de fábrica. También “Just Be Yourself”, por ser un tema especialmente atractivo, clásico y resultón, en la gama thrasher del combo y además entregar un inesperado contraste de intenso Death más lento, cuando todo parece ir terminando. Otro puntazo es la siguiente y brutísima “Just Take My Right Arm”, con un núcleo “Reign in Blood” extra-abrasivo que deja literalmente sin aliento a los ejecutantes y al oyente. O ahí están los bandazos elefánticos del ralentizado y bien marcado final de “Face Your Fear”, justo viajando hacia el lado contrario.

Especialmente pesado suena “An Epiphany of Hate”, de ácida entrada muy marcada e inmediata modulación, un potente trallazo MASTER/MOTÖRHEAD/VENOM pasado por el amasijo triturador de primitivos THE EXPLOITED o el Thrash/Crust de “Motorbreath” y al que más tarde se suman perrerías de negro calibre, bloques de hormigón que nos hacen tocar tierra cual incisiva pica metálica a golpe de martillo pilón.

Como en todo caso de cimentación similar, la alternancia entre partes más o menos inesperadas y radicalmente distintas nos ofrece otra verdadera prueba de fuego acerca de si las canciones caminan o no… y sí, corren que se matan, a temperaturas que producen sed. Sin embargo, la recta final implica el perverso frescor de diversas gadgetoformulas, en melodías, acordes y ritmos, introduciendo detalles tipo serie B, ocurrentes y descriptivos, como el inicio de “The People of the Damned”, los machacones e inmediatamente “alegres” y básicos ataques de “Senses All Will Be Controlled” o la localizada retrocachondez Punk-Rock de “Red Alert”.

(NDR: aunque no sean citados en los créditos, el CD incluye dos cortes adicionales, al parecer destinados a la edición limitada del disco. Y sin embargo, en la versión Jewel Box también aparecen: “Murderous Insights” y “The Face Of Independence“).

Pueden parecer en la estela de siempre, pero hacer estas canciones implica currar y sudar; y para ejecutarlas con sobriedad, aplomo y fluidez, hay que tener kilómetros encima y saber un rato de esto. “An Epiphany of Hate” es un trabajo sincero y efectivo, con un track list perfectamente sincronizado; y la mejor forma de mostrar que se puede ser coherente y además no dormirse en los laureles. Ni hay más ni hay menos. “Just Be Yourself”.

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