OBTRUNCATION «Abode of the Departed Souls»

Más retornos sangrientos, para el legado del Death Metal despiadado. OBTRUNCATION es una mítica banda holandesa compuesta por cinco músicos blasfemos cuyo regreso discográfico surge de forma casi inesperada, ya que su anterior y lejano trabajo data de 1997. A pesar de esta larguísima espera la agrupación nunca se ha disuelto, manteniendo los ensayos y las actuaciones. Y han vuelto por todo lo alto, como si el tiempo no hubiera pasado. Sin trucos, brutales y demoníacos. La criatura se llama “Abode of the Departed Souls” (Vic Records), y su portada es sugerente, independientemente de nos conduce directa a su agresiva música o al descanso eterno que sugiere.

La definición de este disco es simple: pura masacre blasfema, tanto por sus viscerales, efusivas y potentísimas ejecuciones individuales como por lo realmente intenso del compendio, así como por su acorazado sonido. Pasajes directos y rápidos, secciones más técnicas e incluso majestuosamente tétricas, todo bordado con un aura malvada digna de bandas como los primeros SLAYER, MORBID ANGEL, HATE ETERNAL, ANGEL CORPSE, VITAL REMAINS, NILE, KRISIUN o DEICIDE. Un tremendo y directo Death Metal con angustiosa salpicadura blacker, además de que la vena Sweden actúa como base de todo. Y esto es lo que en mi opinión es un gran logro, conseguir aunar la onda europea con la americana de forma natural. Es posible que una de las bazas del trabajo sean las voces, pues logran crear buenas melodías mientras se integran con los riffs, así se consigue cierto toque pegadizo y llamativo dentro de su furiosa propuesta. Pienso que han definido muy bien el concepto de “canción” a través de cada número, variando más de lo que parece y obviamente consiguiendo mantener el interés en la escucha.

La batalla comienza con “Abode of the Departed Souls”, un tema sonoro y con garra que nos somete a sensaciones de desmembramiento y descuartización, con numerosas partes cantadas e instrumentales muy bien diferenciadas, algunas de sabor exótico y otras de corte más clásico. La cuesta final es brutal, desde el incisivo solo hasta el último estertor vocal. “Guru” también es muy rápido y cuenta con una entrada de sabor ENTOMBED, pura muerte y velocidad con posteriores cambios SLAYER. “Scourge Of A Dying World” presenta un brutal inicio y buenísimas guitarras, su posterior desarrollo es más bestia e incluso incluyen algunas partes en direfentes tonalidades, desmarcándose y abarcando otrros derroteros.

The Wild Chase” despide encendidas guitarras y puro blast, las emanaciones INCANTATION se mezclan entre batallas ANGEL CORPSE y sus medios tiempos de oscuro sabor Thrash/Death añejo preceden a secciones instrumentales tan variadas como abrasivas, que confieren un aliño de lo más digestivo, aunque la palma se la llevan las partes donde el quinteto actúa como un bloque.

Callous Concept” es ese tipo de canción bestial cuyos primeros pasajes entran a la primera, con gancho vocal y pocos acordes, aunque se despache a su vez a través de simples y ya empleadas secciones que evocan eras vikingas (sobre todo como base para los solos), en parte sonando a música y ecos de los años ´80.

Slitting 16” puede ser una las mejores piezas, con un inicio sorpresivo y claramente ganador, aunque su inmediato desarrollo promueve la intensidad absoluta, en forma de calor y puro odio. “Soil of Disease” es otro corte a la vieja usanza, un certero disparo cuya bala atraviesa diferentes espesores mediante su trayectoria, impregnándose con sustancias y materiales de lo más profano.

The Presence” resulta muy directo, al ser un track bastante corto y rápido, pasando como un suspiro. “Winged Death Upon Earthly Life” mantiene la línea general, a pesar de implicar sus propias curiosidades y divergencias rítmicas. Pero como corte es vibrante, y el trabajo de la batería se siente tan natural como destructivo, incluyendo patrones con groove que confieren un toque diferente, mientras se alternan con los típicos pasajes de Death sueco.

Por último, destacar que las bases rítmicas son demoledoras, y algunos solos de guitarra están increíblemente inspirados y muy bien ejecutados, así como otros son más normalitos o menos cuidados armónicamente, ofreciendo cierta sensación de «out» que en este caso no queda nada mal. Las guitarras trabajan como esclavos a golpe de látigo, enfebrecidas. Y la voz es una parte importantísima por su buena proyección, de hecho, actúa como un cúmulo de voces de diferentes timbres, sonando bastante personal dentro de lo que cabe y a pesar de las múltiples referencias que denota. Pero el sonido global de OBTRUNCATION es como un bloque, y aunque vayan conjuntados o parezcan amigos del metrónomo, jamás harán pactos con él. Ante semejante fuerza de la naturaleza, imparable, es imposible. Ni han realizado un disco “perfecto” a nivel instrumental ni es nada sencillo ejecutar un Death Metal clásico de forma tan segura y visceral, con un dominio tan claro sobre qué se pretende proyectar. Así que será difícil poner objeciones puntillosas a esta muralla granítica. “Abode of the Departed Souls” es un muy buen trabajo cuya sed es saciada en remotas y negras aguas que a través de miles de híbridizaciones o mestizajes y siempre por medio de cópulas malditas engendran bastardos pululantes, desde que el infierno aguarda.

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