ORIGIN «Omnipresent»

ORIGIN (usa) Album Cover ORIGIN (usa)
Omnipresent
Pedro Ingelmo
Brutal Death Metal
Agonia Records/Nuclear Blast
2014
CD
www.facebook.com/Origin
8


1. All Things Dead
2. Thrall:Fulcrum:Apex
3. Permanence
4. Manifest Desolate
5. Absurdity of What I Am
6. Source of Icon O
7. Continuum
8. Unattainable Zero
9. Redistribution of Filth
10. Obsolescence
11. Malthusian Collapse
12. The Indiscriminate

Fieles a su cita discográfica de cada tres años, ORIGIN vuelven con su ya sexto disco y continúan la senda por la que han transcurrido los dos últimos, pese al cambio parcial de discográfica. Esta es una de las novedades más llamativas, ya que su relación con la poderosa Nuclear Blast no parece quizá tan sólida como la larga y fructífera estancia en Relapse, el sello que les vio nacer y crecer como banda a lo largo de toda una década y con el que editaron cuatro discos. Ignoro si el acuerdo inicial con Nuclear Blast era solo para un disco o bien si el bajón de intensidad y, consiguientemente, de aceptación popular que supuso «Entity» habrá supuesto un cambio en su vinculación al sello alemán, pero esta sexta entrega de ORIGIN saldrá en Europa bajo los auspicios del sello polaco Agonia Records y solo en EEUU con Nuclear Blast. Y ciertamente esta es la diferencia más notable que introduce el nuevo álbum, porque musicalmente no cabe hablar de un cambio drástico por parte de ORIGIN, sino como mucho de una continuación de la tendencia aperturista en la que llevan inmersos desde el «Echoes of decimation» del 2005 y que les ha hecho ir ampliando progresivamente sus horizontes musicales. Esta vez tampoco hay una ruptura brusca, e incluso dan un paso hacia atrás en la dirección de la brutalidad y velocidad propias de sus discos clásicos, lo que sin duda agradará a sus más veteranos seguidores.

Eso sí, la obstinación por los riffs brutales y las velocidades extremas está compensada por ambientes más accesibles, por fragmentos en los que bajan el tempo, por frases claras en las que brilla un riff deliberadamente simple y que puede recordarse con facilidad -frente a la pirotecnia de notas y exhibición técnica con la que abruman al respetable en otros muchos momentos-: nada nuevo en su catálogo y que no haya tenido cabida en sus dos anteriores trabajos. Es en el apartado estilístico donde hay lugar para la parte más «abierta» de su propuesta, ya que cada vez absorben más influencias de la amplia paleta que ofrece el Metal extremo en todas sus variantes, más semejanzas con otros grupos y más referencias a elementos estilísticos que antes no aparecían en sus temas, pero este enfoque ya estaba presente, insisto, en sus dos discos anteriores. Por lo demás veo difícil hablar de un cambio en el seno del grupo: si el segundo «cambio» ya estaba asentado desde el «Antithesis» del 2008, el primero y más radical empezó con el mencionado «Echoes of decimation», cuando introdujeron sin miramientos un montón de rasgos técnicos a base de sweep pickings, arpegios, frases agudas, riffs complejos con infinidad de notas, con lo que poco después se instalarían definitivamente -y parece que muy a gusto- en las fronteras del género Brutal-Tech-Death.

Incluso había habido avisos desde que en su «Informis infinitas inhumanitas» del 2002 los riffs empezaron tímidamente a desplazarse hacia el registro agudo. Luego ya sería total e irreversible con «Echoes of decimation» el abandono de aquel estilo inicial que usaron como carta de presentación en el cambio de milenio, cuando el sello Relapse era el abanderado del Death más brutal y a la vez más innovador y de vanguardia y sirvió de base para que se dieran a conocer grupos como NILE, DYING FETUS, CEPHALIC CARNAGE, HUMAN REMAINS, TODAY IS THE DAY, THE DILLINGER ESCAPE PLAN o los propios ORIGIN. De su estilo primigenio a base de frases percusivas casi más que guitarrísticas, ritmos espasmódicos, repeticiones obsesivas, uso intensivo del registro grave, líneas vocales en las que la voz duplicaba a la guitarra y por ende a la batería, acentos machaconamente regulares… de ese estilo desapareció prácticamente todo rastro hace ya mucho, por eso creo que lo que ofrece este «Omnipresent» no es una revolución, ni siquiera una renovación, sino solo un intento de proseguir por una dirección que ya iniciaron hace tiempo, pero a la vez recuperando en gran medida la energía y la potencia que flojearon hace tres años.

Destacan por furia y por capacidad destructiva las breves «The absurdity of what I am» y «Source of icon O», y más aún la tremenda «Thrall:Fulcrum:Apex», temas todos ellos que aúnan a su concisión y brutalidad la capacidad de transitar otros ambientes e introducir cambios de ritmo a lo largo de distintas secciones pese a su corta duración y su carácter esencialmente directo. «Source of icon O» es especialmente reseñable en este sentido, por el breve pero pegadizo estribillo-título tan fácilmente coreable y cabeceable. Y es que esta parece ser una de las directrices del disco, la apariencia de querer buscar un aumento de público, un mayor nivel de «popularidad» -en la medida en que esto es posible dentro del underground y para una serie de bandas que ni siquiera viven de la música- que les congracie con masas de oyentes de diferentes procedencias y, a ser posible, que sume nuevos adeptos más jóvenes. Solo así se explica que en «Malthusian collapse» suenen por momentos a KATAKLYSM, que el principio de «The indiscriminate» tenga un innegable aire a IMMOLATION, que el tema «Redistribution of filth» suene tan chocantemente hardcorero que la primera impresión que da es la de ser una versión, o, cómo no, que insistan por enésima vez en hacer alarde de destreza técnica en «Unattainable zero», uno más de los temas en los que se entregan sin reservas a demostrar que instrumentalmente son músicos de un altísimo nivel.

Por el camino se han ido dejando, a lo largo de los años, sus señas de personalidad más rabiosamente reconocibles, y para muchos ORIGIN son actualmente un conglomerado de exhibición técnica e influencias modernas y solo unos pocos de los rasgos que les hicieron ganar un nombre propio en el saturado panorama del Brutal Death americano. Razón no les falta, porque la identidad y el hecho de ser reconocibles frente a todos los demás es lo que más ha sufrido con la inevitable erosión del paso del tiempo, pero no es menos cierto que la banda ha ganado en maestría instrumental, en habilidades compositivas, en amplitud de miras estilísticas, en cohesión interna -a eso ayuda que sean los mismos tres tipos desde el comienzo, salvo por la ausencia del bajista Mike Flores en el debut homónimo del año 2000 y la espantada del batería John Longstreth en «Echoes of decimation»-. Si a eso añadimos que han vuelto a lograr una producción rocosa, dura, aplastante, que colocan sabiamente tres interludios instrumentales de forma regular a lo largo del álbum, que estilísticamente el disco tiene gran variedad y que la tarea vocal ha recuperado todo su esplendor gracias a la presencia del ex-SKINLESS Jason Keyser, la conclusión solo puede ser favorable para este «Omnipresent» que devuelve a ORIGIN a una privilegiada posición de actualidad.

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