PATHOLOGY «Throne of Reign»

En los últimos tiempos, PATHOLOGY se ha vuelto una banda relativamente imprevisible. Con su anterior “Lords of Rephaim” (2013), ofrecieron un lanzamiento bastante sobrio y muy empacado, de acabado mecánicamente tecnológico. La banda se volcó en arropar al retornado Matti Way, cuya labor lírica y vocal en dicho trabajo estuvo muy bien trazada, mostrando gran dicción, fraseo y buena vocalización, mediante graves e inhumanos registros. El disco carecía de solos de guitarra o melodías (salvo un breve inciso en el corte “Path of the Divine”), manteniendo unas estructuras organizadas, a pesar de ciertos esquemas muy previsibles o machacados. Todo esto, a su vez, suponía una vuelta de tuerca respecto a su material anterior. Y para el que suscribe, incluso a pesar de que dicho trabajo no haya gozado de buenas críticas, “Lords of Rephaim” se constituye como uno de los discos más contundentes de su trayectoria, precisamente por ese alejamiento o resurgimiento, además de implementar una conjugación densa y monolítica muy bien sumergida en la simpleza y en una técnica más que correcta, algo que no todos los grupos consiguen realizar de forma airosa.

En “Throne of Reign”, la banda ha apostado por autogestionarse, tanto a nivel recaudatorio para poder pagar y asumir los costes generales como para la distribución y venta de las copias, grabando y editando por su cuenta y riesgo el que ya supone su octavo larga duración. Pär Olofsson vuelve a encargarse de la portada, en consonancia con la temática conspirativa que encierra el disco, y a la que el grupo se aferra desde hace tiempo.

Puede decirse que este nuevo trabajo conserva cierta esencia del anterior, sobre todo en la producción, aunque es menos oscuro y homogéneo. La batería vuelve a sonar demasiado mecánica, sobre todo en temas como “Relic Past” y “Preparing for Blood”, pero ejerce un bloque absolutamente uniforme sobre el que el bajo se desgrana de forma lineal, discreto y de relleno, emisor de un zumbido limpio y duro, corrosivo y matador. Las guitarras rítmicas son más afiladas y brillantes, continuando durante gran parte del tiempo en una onda absolutamente machacona y grave. Matti Way transforma su voz en un híbrido entre las labores que él mismo desarrolló en “Age of Onset” (2009) y los registros de Jonathan Huber, vocalista de la banda en los discos “Awaken to the Suffering” (2011) y “The Time of Great Purification” (2012). Es decir, adquiriendo un tinte infernalmente gutural y subacuático, casi de radiofrecuencia, dando una vuelta a su anterior rol en la banda. En mi opinión, la cosa pierde un poco, da la sensación de que se busca sonar a ciertas tendencias, incluso la reinvención o la repetición respecto a otros proyectos, tanto a nivel musical como vocal. De hecho, en el segundo y tercer tema, aparecen varios efectos tipo bomba fétida, recurso sónico explosivo y saturado, ya empleado, y que hemos podido escuchar en discos de bandas como ENVENOMATION o EXHUMER, por ejemplo. A pesar de todo, el sello sonoro de PATHOLOGY está impreso en sangre, tanto si gusta como si no.

Otro aspecto reseñable es la colaboración de los guitarristas Shaune Kelley, Ralph Santolla y Christiani R. Peluso, que aportan solos en determinados tracks. Algunos están muy bien integrados en sus respectivos cortes (“Harvest”, “Bellow the Root”, “Above Atmosphere”). Otros parecen chocar un poco, en canciones como “Relic Past” o “Alone”, más que nada porque son solos de tipo clásico que van ejecutados sobre armonías sencillas y coloristas (aunque sin renunciar a las ametralladoras de doble bombo), y de alguna forma se alejan del contexto musical previo y posterior de esas canciones, aunque la banda ya haya hecho estas cosas en el pasado. Posiblemente, los mejores resultados solistas se consigan en el corte “Bavarian Illuminaty” (buen tema en el que Way parece masticar papilla de huesos), integrando muy bien una sencilla y trillada sección neoclásica. En realidad, todas estas colaboraciones dan la sensación de actuar como un reclamo, funcionen o no. A la música de PATHOLOGY no le hacen falta ciertas cosas, aunque a ellos les apetezca hacerlas.

Respecto a los temas destacables, casi todos están bien, integran la conocida cohesión de este grupo con numerosas secciones imprevistas y también habituales en su música… pero me decanto por dos en los que la voz es más comedida, además de carecer de motivos gratuitos o estridentes. Uno es “Preparing for Blood”, por resultar PATHOLOGY al 100 por 100, además de ser un corte bastante basado en su disco anterior, que combina sus típicos ritmos aplastantes con riffs de todo tipo. Y el otro es “Members”, sencillo pero muy sonoro, que cierra el trabajo y además contiene un solo de guitarra intenso, entubado y reverberante. Es importante señalar que los últimos temas son muy llevaderos, señal de que han sabido jugar bien con el track list, haciendo la escucha bastante equilibrada.

Throne of Reign” es una buena continuación por parte de los americanos PATHOLOGY, resultando una grabación potente y correcta. Sin aportar nada nuevo, combina riffs punzantes con elementos sobreexplotados, aunque no puede negarse que contiene detalles atractivos, tanto en las interpretaciones individuales como en la compenetración sonora general. Respecto a conceptos tales como “orgánico” y/o “dinámico”, no hay nada que rascar. En esta onda brutalmente demencial sería un pecado pedirle peras al olmo. De todas formas, al margen de sus puntos flacos, me da la sensación de que es un disco que ganará con las escuchas. Quizá se hace corto, pero deja buen sabor de boca. Aunque sinceramente, esperaba un poco más del PM-001.

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