PRAISE THE FLAME “Manifest Rebelion”

Chile arde musicalmente, su hornada extrema se conforma de una jauría indomable, en la que el Death Metal y sus más mortíferos congéneres sellan sus manos con los Fuegos del Maligno y de la Noble Muerte, con hierros candentes, ataúdes, pentáculos invertidos, vísceras o sangre de vírgenes incautas; o simplemente terroríficas sugerencias informes e intangibles, deidades monstruosas que sujetan los destinos y engullen mundos enteros. Porque toda la imaginería posible puede ceñirse a sus perversas leyes musicales. Y cada vez surgen más formaciones en el citado país, continuando la maldita y reivindicativa tradición de naturaleza blasfema que, en las increíblemente ricas, variadas, vastas y amplísimas tierras de América de Sur, constituye norma de prácticamente obligado cumplimiento.

PRAISE THE FLAME es un combo de corto recorrido, pero tan intenso como el dolor producido por el más cruel de los empalamientos. No en vano, sus componentes sangran sucio veneno por causa de haber participado en batallas pasadas y paralelas, como MEGIDDO, INSORCIST, PUTRID EVOCATION o DEATH YELL, entre otras. Tras un inicial y destructivo Demo (2012), un impresionante EP (2013) y un bestial y negrísimo Split con sus compatriotas ABREKADAVER (2013), nos ofrecen su primer larga duración, el presente “Manifest Rebellion”, a través del sello español Memento Mori. Hay que señalar que tres cortes de este nuevo compendio son versiones revisadas de canciones ya registradas en sus lanzamientos anteriores. El CD incluye una concisa presentación gráfica, autoría de César Valladares, que firma como Cesar Cold; aunque aporta diferentes dibujos, hay que destacar la magnífica obra reflejada en la carátula. El buen montaje central con imágenes del grupo y los correspondientes créditos, sumado a las letras de las canciones que llenan el booklet, nos ofrece un acabado estético aplomado y de lo más apropiado para la situación.

Sin limitaciones, cautamente abierto pero con un sonido cada vez más definido y bien labrado, el combo se mueve entre los terrenos del Death Metal, Death/Thrash, Thrash/Black, Black/Death… cerrando el círculo sin necesidad de etiquetarse ni acotarse en exceso, aunque con el poderoso Death Metal como principal insignia. Su carácter proviene de una fluida amalgama que se nutre del sonido y la actitud de las bandas clásicas, tanto americanas como del otro lado del charco; desde el señorial instinto de MORBID ANGEL hasta las más antiguas y destructivas esencias del Thrash europeo primigenio o el primer Death/Thrash. Pero también de toques ennegrecidos, acatando cierta vena ANGELCORPSE, todo envuelto en una capa de ponzoña lo suficientemente ebria como para sonar con espléndida lucidez y reflejar una convicción innegable. Desde las armonías pantanosas hasta el Warblasting y los malévolos trémolos, el conjunto emite un aura de insalubridad primitiva, pasando por diferentes ritmos y feels que se regodean en las raíces del Metal Extremo.

Respecto a la batería, guitarras rítmicas y voces, “Manifest Rebellion” se grabó en diversos recintos, aunque los registros del bajo y los solos de guitarra, así como las mezclas finales, se produjeron en Necrotic Studios a cargo de B. Skull, guitarrista rítmico del combo. A esto hay que sumar el potente proceso de mastering, llevado a cabo por Javier Félez en sus Moontower Studios (Barcelona). Un acabado de pura piedra, que emana efluvios vaporosos y reverberantes, conteniendo un imprescindible halo envilecido. Sobre el feroz ímpetu de los parches, el bajo crea una capa de moho, mientras se expande con unos amplios graves muy conseguidos. El sonido de las guitarras es caliente, caldoso, totalmente integrado en un entramado instrumental que a su vez es coronado por la voz del mismo José Letelier “JJ”, pues a la labor de cuerdas añade su hiriente garganta, así como todos los solos contenidos en la grabación.

Enfatizando el trabajo de las hachas, cabe señalar que aunque el álbum contiene buenos solos en general, algunos de ellos son “pata negra”, por su apropiada ejecución y frescura, a pesar de su impetuoso cariz sabor ’80 y primeros ‘90. Es una de las cualidades más interesante en muchos grupos recientes de este estilo o incluso de Death Metal más ceñido a la vieja esencia DEATH/PESTILENCE, su forma de saber adecuarse a un sonido o estilo concreto a través de los propios solos, tan importante como cualquier otro aspecto. Ahí están las bandas con componentes de ascendencia latinoamericana, como DEROGATORY o RUDE, que lo hacen a la perfección, o las netamente sudamericanas como INSEPULTO, THY SERPENT´S CULT, los mismos PRAISE THE FLAME… entre otras mil. Ascuas de Jeff Hanneman y Kerry King, Mike Torrao y Larry LaLonde, Andreas Kisser, Trey Azagthoth, Patrick Mamelli, Chuck Schuldiner o incluso cierta onda de Piotr Pawel, sintetizada de una forma que casa con su música a la perfección, algo que “JJ” logra con excelentes resultados, sin pasarse ni quedarse corto.

Tras la introductoria y criptica “Thanatognomonic”, los demonios desgarran nuestra carne con “Fire Forces of Hate”, track que nos sitúa en las mismas Puertas del Infierno. Batalla de blastings, gloriosa, que abraza un Death Metal ennegrecido hasta la médula. Como reza el título, pleno odio para los oídos, y una banda totalmente orgánica, desbordante de fuerza.

Manifest Rebellion” desciende a abismos insondables, a modo de procesión de muerte y que sin prisa alguna va lanzando sus frontales dentelladas. La espesa lentitud da paso al vuelo de los instrumentos, que acatan diferentes caminos y recursos, siempre presionados por unos parches implacables. La banda suena como una muralla de hormigón, como pleno acto Death Metal y con gran poder de convicción.

No menos maldad llega de la mano de “Endless Scourge”, en la vena de Florida y portando esos trémolos que parecen llevar en volandas a los Ángeles de la Muerte, manteniendo la oscura esencia en todo el track e implementando sabrosos juegos de batería. La voz juega sus bazas cual emisario de Lucifer, y los latigazos a golpe de palanca apostillan la masacre y el final del número.

Otro corte destacable es “Sepulchral Haze”; logra despistar con su introducción, que parece querer instigar hacia esencias del Death Metal progresivo, muy DEROGATORY, haciéndolo de forma convincente y preparando la pista para un asalto que aúna veloces mimbres ANGELCORPSE, VADER e incluso primeros KREATOR. Buen solo de guitarra, tirando de palanca y tejiendo filigranas al viejo estilo, para rematar con pesados muros de caos controlado y semidisonante, no sin abrasarnos con riffeos Thrashers o más blasting y trémolos luciferinos, sangrando pasajes de tez disonante y mostrando diversas facetas del combo chileno.

Con un hálito de tinieblas, “Cryptic Sovereing Death” nos recuerda a los SODOM ancestrales, aunque también se barajan otros patrones, añadiendo otro gran solo de guitarra y retomando la veloz carrera hacia un final de obra que apenas se vislumbra entre tanta negrura.

Mencionar que los cortes “Rise the Witchpower”, “Venomous Tyranny” (versos en español inclusive, una especie de invocación central a cargo de Centurio) y “The Burial Urns of Grief” no se quedan atrás, explosivas andanadas que se explayan en el denso espíritu del disco y que muestran a una banda totalmente compacta.

PRAISE THE FLAME es sinónimo de muerte, y “Manifest Rebellion” resulta un debut en muy gratas condiciones, el establecimiento en su carrera y un primer paso de verdad, sin pretender obviar su tremendo material anterior. Si reconoces el hedor del mal, si necesitas una dosis de devastador plomo ceniciento, maléfico y degradado, como demandan los verdaderos cánones… entonces podrás regodearte en las amargas hieles de esta impía criatura, denominada [MEMENTO XLII].

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