SOLEFALD «World Metal. Kosmopolis Sud»

Octavo larga duración para el dúo de Oslo SOLEFALD. Lazare y Cornelius llevan ya la friolera de 20 años editando material, y mucho han cambiado las cosas desde que me dejaran sin palabras con esa jodida maravilla que era su debut, «The Linear Scaffold«, y mucho me temo que las cosas no volverán a ser como fueron.

He de empezar diciendo que estos tíos, dentro de los diferentes y muy variados palos que han ido tocando a lo largo de su discografía, siempre me han parecido unos genios y han sabido llevar por bandera el término «Vanguardia» como nadie. De un tiempo a esta parte, me duele decir que han perdido el norte y, que si bien parece claro que la genialidad normalmente raya con la locura, en esta ocasión han ido un paso mas allá y han caído de lleno en el esperpento y, de corazón pienso, que en la mofa hacia sus fans.

Está claro que los últimos discos de SOLEFALD cada vez estaban más alejados de su concepto inicial donde el Black Metal era la raíz de su sonido, y ya este nuevo trabajo no está en absoluto destinado a aquellos que flipamos con «The Linear Scaffold«, «Neonism» o «Pills Against the Ageless Ills«, pero es que tampoco tiene mucho que ver con su siguiente etapa en la que facturaban un Metal experimental al estilo de bandas como SIRRAH en su disco «Acme». Ahora ya no puede ni llamarse Metal a lo que hacen, por mucho que lo reivindiquen en el título del álbum.
Se parecen más a grupos del palo de DIABLO SWING ORCHESTRA, que basan su propuesta en la extravagancia y la fusión de estilos más bizarra e impensable.

En este «World Metal. Kosmopolis Sud«, SOLEFALD lo primero que hacen es un uso indiscriminado de la electrónica. No hablo de que se hayan pasado a hacer Metal Industrial, sino de que el disco está compuesto en esencia de pasajes empalmados donde hay demasiada electrónica sin sentido, tanto es así, que parece el muestrario de secuencias y ruiditos de un DJ de polígono. Hay temas en los que el dúo pasa de plagiar a descaradamente a los actuales SAMAEL y a imitar a bandas como DEATHSTARS, a caer de lleno en la electrónica chunga heredera del EBM de los 80.

Aparte de estalaquerencia por la electrónica, el disco está plagado hasta la saciedad de desafortunadas percusiones como marimbas y congas, que me traen a la cabeza escenas de persecuciones de la serie «Scooby Doo». No sé, los temas invitan más a inflarse de colococos en una playa tropical que a mover la cabeza… Otra cosa es que, la dinámica de las composiciones es bastante floja, con partes enlazadas sin mucho criterio y donde parece que todo vale. No estoy, ni muchísimo menos, en contra de la fusión, pero creo que al meterse en ciertos jardines, hay que andar con pies de plomo para que los temas tengan solidez y coherencia; cosa que aquí no encuentro.

El tema vocal también merece un aparte. Como ya sabéis quienes sigáis a la banda, siempre se han caracterizado por la dualidad vocal (gutural y melódica). Ya no hay rastro de aquella voces histéricas que meaban a muchos «iconos del Black Metal», sólo algunos guturales graves sin mucho salero. En cuanto a las melódicas, cada vez suenan más líneas vocales simultáneamente y cada vez me suenan más descafeinadas y faltas de huevos. Esta apuesta por la polifonía vocal es constante en el disco, donde destacan algunas partes alocadas, que recuerdan a SYSTEM OF A DOWN o al tema «Ratamahatta» de SEPULTURA; ya os podéis imaginar, percusión vocal y vaivén de gritos y modulaciones.

De verdad que, como fan de SOLEFALD, ya me jode no poder decir casi nada en favor de «World Metal. Kosmopolis Sud» (aunque más me jodió comprarlo y encontrarme este pastel, «pa qué» nos vamos a engañar…). La puntuación sube hasta un exiguo 2 porque, dentro de lo que es, está bien interpretado instrumentalmente y la producción es correcta para poder poner algo de orden en el caótico mundo de Lazare y Cornelius. Para muestra, un botón…

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