SULPHUR AEON “Gateway to the Antisphere”

SULPHUR AEON (ger) Album Cover SULPHUR AEON (ger)
Gateway to the Antisphere
Again Kill
Blackened Death Metal
Imperium Prod./Ván Rec.
2015
CD/LP
www.facebook.com/SulphurAeon
6.5


1. ... to Drown this World
2. Devotion to the Cosmic Chaos
3. Titans
4. Calls from Below
5. Abysshex
6. Diluvial Ascension - Gateway to the Antisphere
7. He Is the Gate
8. Seventy Steps
9. Onwards... Towards Kadath
10. Into the Courts of Azathoth
11. Conclusion

Segundo larga duración de los alemanes SULPHUR AEON, fieles adoradores de las escrituras lovecraftianas y sus cultos inherentes. La expectativa generada no era menor, pues con su anterior trabajo y primer larga duración “Swallowed by the Ocean´s Tide” mostraron madurez y estabilidad superlativa, en cuanto a concepto y exposición. Dicho hibrido marino implicó un pesadísimo sonido a caballo entre la oscura Suecia e incluso sus más épicas melodías, a su vez sumergido en las profundidades caóticas, bélicas y sangrantes proporcionadas por las gamas mediterráneas, por no citar la puntual pero no menos profunda vena de MORBID ANGEL y HATE ETERNAL. Si a ello se le suma el fuerte pero parcial acento polaco, ese que no es que esté de moda, sino que ya es ley imperiosa, el brebaje goza de todo el condimento necesario para hacer frente a un viaje onírico de calidad, a través de un disco que casi puede competir mano a mano con cualquiera de su subespecie, precisamente por ser poseedor de un porte que roza lo fantástico, y no solo en la acepción estilística del término. El lanzamiento de 2013 resultó un trabajo completamente equilibrado con el que además se han labrado grandísima reputación, y continúa siéndolo, estando realizado sin ninguna necesidad a la hora de añadir virtuosismos pero con “auntenticidad”, contundencia y notable inteligencia.

¿Qué les das, fría e implacable Polonia, pues llegado el momento no pocos beben a tus pies, rendidos ante tus majestuosas y rugientes mareas sónicas o tus cautivadoras esencias de corte hipnótico?… Y sin duda, ante el tinte del papel moneda, con ese hálito tan necesario para la supervivencia como en ocasiones extrañamente rechazable por parte de un gran número de seguidores del Underground. Es el hándicap, captar acólitos pero generar odios, desprecios de proporciones considerables, tan simples como el derecho a escoger… aunque el respeto a la opción de cada cual deba primar ante todo. Porque esa barrera central, tan real y cierta como prácticamente intangible, existe, y no solo en nuestros sueños.

Quizá uno de los problemas de la expresión artística establezca que cuando un producto es bañado en oro y diamantes, el brillo externo puede tratar de enmascarar carencias interiores. Por suerte, no siempre es así; pero al igual que el Cáliz de la Alianza constituía, supuestamente, la humilde copa de un carpintero (tope Indiana), el Arca de la Alianza no sería sino un recipiente más, completamente vacío de contenido y espíritu si faltase el corazón contenido en sus entrañas, la matriz que marcó leyes aún vigentes para no pocos.

Si me dicen que el nuevo trabajo de SULPHUR AEON está creado por seguidores y adoradores de bandas como BEHEMOTH, podría creerlo a ciencia cierta. Vistos los notorios precedentes, la incongruencia salta a la vista, y mi pregunta podría ir dirigida al propio combo germano ¿Por qué antes no y ahora sí, de repente? ¿Es que el estilo Polish Blackened Death tan potenciado en esta ocasión es la mejor baza que se os ha ocurrido para realizar vuestra nueva obra? ¿Este salto sin paracaídas al terreno de lo pomposamente monótono que proyecta el trabajo, corona la expectativa creada ante vuestra anterior gama de nutrida creatividad e idoneidad? Podré equivocarme, aunque creo que son reflexiones que se justifican por sí mismas, tras la simple escucha del material. Obviamente, la calidad no proviene de un estilo: precisamente por eso hay que demostrarla en cualquier faceta, sea cual sea, y sin dar nada por hecho. Posiblemente no me he dado cuenta, y estoy soñando, sí.

Oh, durmiente de las arenas y negras profundidades insondables… despierta de tu letargo. En realidad, “Gateway of the Antisphere” es un trabajo perfectamente realizado, con una buena producción y un arte gráfico que muy posiblemente hará las delicias de cualquier amante de la pintura y los míticos seres acuáticos de innombrable apelativo, sobre todo a través de su tirada en vinilo. En todo caso, una gran portada (Ola Larsson) o el velo de una estupenda dirección y mezcla bajo la supervisión Simon Werner, pivote habitual del combo, no son parámetros que sirvan para justificar que el contenido del cofre muestre un vacío tan importante, así como una falta de ideas notoria, hecho agravado por la relativamente generosa duración del tracklist. Tal vez la ensoñación, a base de sustancias psicotrópicas, fuese de gran ayuda para aprender a catar semejantes mieles y convencernos de su eficacia nutritiva, pero como quién suscribe no es el incansable Kuranes buscando la maravillosa Celephaïs sino más bien un mísero mortal alejado de los vicios humeantes, intuyo que con las escuchas realizadas hasta el momento será suficiente para determinar que este disco resulta repetitivo, impersonal y cansino, a pesar de poder estar realizado con el mayor compromiso profesional por parte de sus instrumentistas.

Si realmente emitiesen algo personal y propio, este subjetivo comentario no tendría razón de ser. Pero ni sus pasajes rápidos (o no tanto), ni los constantes medios tiempos recurrentes, ni sus largas esperas en forma de acordes flotantes e insistentes logran que el lanzamiento pueda ganar. Minutos de relleno a través de melodías sobadas, trémolos trillados, tramos previsibles, y en ocasiones dando la sensación de querer sonar a otras bandas. Los momentos brillantes o destacables se cuentan de forma comedida, más allá de un simple cumplimiento.

Sin embargo, un halo HYPOCRISY (en su etapa “The Fourth Dimension” o “Abducted”), con no pocas secciones ambientales e incluso veloces pero bien asimiladas desde un ligero nuevo prisma, surge de forma ocasional, como recurso añadido a este “homenaje” al Death polaco, ya que así han considerado la idoneidad de su nueva propuesta. Buen truco, pero continúa resultando demasiado plano y recargado, contando con escasos momentos de verdadera dinámica musical y/o estilística, repuntando en la mitad y hacia el final pero sin conseguir superar una marca a la que estaban supeditados, casi por lógica y obligación, o simplemente mantener su propio umbral.

Y aunque la vena exótica también plasmada en el plástico podría aportar generoso aliciente, respecto a los asomos tipo NILE o SEPTIC FLESH en su faceta armónico-melódico-flotante, no hace sino empañar el producto final, por sobredosis de aliño y completa falta de personalidad. Esta es una de las ocasiones en las que, excepcionalmente y no por motivos técnicos, echo en falta un poco más de garra, incluso de técnica, color, de intención… en un trabajo discográfico. O variedad en tonalidades… o un simple riff que haga mover los huesos de arriba abajo, que haga vibrar. BEHEMOTH, DEIVOS o CALM HATCHERY llevan algo en su ADN sonoro que no puede copiarse, porque se sale perdiendo. En lo fácil y en lo difícil, en lo espontáneo y en lo rebuscado. Y más si uno no se nutre de sus mejores pinceladas, sino de las más evidentes y/o recurrentes.

A medias, mixtura descafeinada, como tinta de cefalópodo empapada en agua de cocer… es la sensación obtenida ante la última obra de SULPHUR AEON, cuyo cambio de sello discográfico podría ser tan óptimo como nefasto, quién sabe. Cuestionar sus instrumentaciones, sus voces y coros, incluso sus destellos de chispa, es otro cantar, porque la obra está muy bien calzada en ese aspecto. Sin embargo, hoy se asemejan a otra agrupación entre la vorágine, y no a unos grandes triunfadores sobre el océano de los sueños tentaculares. El simple hecho de no comulgar con la propuesta de un trabajo no implica tener que valorarlo negativamente. Pero si la sensación se deriva de que podía haberse hecho mucho mejor, en intención y en una composición menos complaciente por momentos, la cosa cambia. Sobre todo al existir grandes expectativas, como es el caso. Mejor pobre pero feliz que ambicioso y literalmente perdido en la inmensidad de los mares. Que los nutridos colores no os nublen la vista ni empañen el oído. Para el que suscribe, enorme decepción.

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