SVIPDAGR «Black Verses»

Con muchas ganas de pelear irrumpe esta cruda formación blackmetalera catalanoextremeña que viene a aportar su granito de arena a una escena nacional que ya empieza a ser algo realmente relevante. ¡Cuántos años hace ya que alguien me pasó un MCD de BLAZEMTH cojonudamente bueno y no tuve más remedio que empezar a confiar en la escena nacional! Es posible que tuviera no más de quince años. ASGAROTH, AMNION, FOSCOR, ABRAHEL, SHEMHAMPHORASH, PROFUNDIS TENEBRARUM, NUMEN y cincuenta mil que me dejo (sobre todo bandas gallegas) confirmaron esa primera impresión, hasta el punto de que hoy deba afirmar que el Black peninsular es una flota nutrida y peligrosa.

De entrada, podríamos afirmar que SVIPDARG es una banda hermana (o hija) de OUIJA o SPELLCRAFT, los buques insignia aragoneses, por el corte innegablemente purista de sus intenciones. Grabado de forma casera, inmediatamente acuden a la mente otras grabaciones similares que hicieron historia en los primeros noventa. Concretamente me vino a la mente el maravilloso split que Moonfog editó en 1992 con “Yggdrasill” de ENSLAVED y “The Forest is my Throne” de SATYRICON. Pero podría señalar otros elementos, como cierto aire “eslavo” (DRUDKH, INFESTUM), propio de bandas muy aficionadas a las campanas que buscan una nebulosa y fría intensidad como la que SVIPDARG sabe recrear, a la vez que incluyen también un concepto muy “blando” de la batería. Quiero decir que graban con los parches muy sueltos, que es como decir que pasan de pijadas.

De este sano primitivismo participa también la portada, un dibujo esquemático de un encapuchado acechado por unos diablos voladores, cuya ejecución me recuerda también momentos iniciales de bandas legendarias, como la portada del “Dark Medieval Times” de SATYRICON o “Grom” de BEHEMOTH. Pero más que a esas bandas (la voz sí recuerda indudablemente a SATYRICON), la línea que siguen es más cruda si cabe, debemos retrotraernos a los DARKTHRONE de su celebrada trilogía bastarda, o a los discos que BATHORY grabaron en estado de embriaguez, aunque por afinidad musical la música de SVIPDARG se deja influenciar por la segunda generación de grupos blackmetaleros, la de los años 91 o 92.

Un acierto indudable son los intermedios semiacústicos que van cortando el trabajo y le dan un aire vicioso y malsano muy adecuado (intro de “Sacrifice II – A Dead Sentence that Never Comes”, quinto tema “Infighting – Evocation to Black Metal II), un recurso que utilizan también con profusión y acierto SEPELLCRAFT en su aún reciente “Yersinia Pestis”. Curiosa esta afición a editar canciones que son segundas partes sin que haya mediado una primera. Me recuerdan a la película “Vivancos III”, en cuyo cartel se leía: “Si ustedes gustan, haremos las dos primeras”. Ojalá George Lucas hubiera pensado también así y nos hubiéramos ahorrado unos cuantos bostezos.

Creo que el disco se crece hacia la segunda mitad, donde encontramos muy buenos y largos temas reptantes (“Ego Sum Lux Mundi” e “In the Darkness of Faith”), temas dignos de la tradición que reivindican.
Ahora bien, no podemos dejar de señalar que este aire fresco aportado por “Black Verses” (bueno, quizás debería hablar de auténticas brisas pútridas y nutricias, cargadas de miasmas y malaria, propias de ciénaga y cementerio) es además una limitación. Que nadie busque una gran precisión en la batería en muchos pasajes del álbum, así como algunos coros limpios de la “outro” no son precisamente tampoco un aria de canto lírico.

Pero eso me parece poco importante, siempre que se corrija en el futuro. Grabación valiente no significa forzosamente ejecución imprecisa. Más que nada queda como propio de una banda inexperta, y no creo que sea el caso. Estos chicos saben adónde van o, dicho de otro modo, saben adónde no hay que ir. Porque en esta época de grabaciones ultraproducidas no está de más poner los cojones encima de la mesa y regresar un poco a los orígenes, porque tanta historia rocambolesca, tanto falso experimento, al final acaba cansando.

En definitiva, “Black Verses” es un trabajo ideal para nostálgicos y puristas. Pertenece a otra época que muy bien puede seguir influyendo en la nuestra, la época de la formación misma del género. Podría caer en el tópico y escribir que espero que, para el siguiente disco, la banda haya hecho un “salto adelante” para conquistar un sonido y una dimensión nuevos. Pero no sería más que eso: un tópico. ¿Salto hacia adónde? ¿Hacia otra banda de imitación de DIMMU BORGIR, y no precisamente de su mejor época? ¿Una más? La verdad, para sumarse a una ya larga tradición decadente de repeticiones clónicas, prefiero que SVIPDARG se queden a grabar en el garaje de su casa y seguirán siendo una banda que me llame la atención.

En Barcelona teníamos a una banda de muy parecida filosofía, DEMONIC WAR, pero no sé qué habrá sido de ellos. Grabaron algunos ensayos, y los distribuían en cassettes con portadas sangrantes fotocopiadas. Lo cierto es que SVIPDARG vienen a cubrir una laguna, la de un Black Metal que llegó a España hace muchos años sin haber pasado antes por una fase previa de formación autóctona. Darle a la historia el inicio que no tuvo. O, simplemente, volver a unos principios claros y siempre tonificantes.

Número de visitas: (713)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Portal de música extrema del sello Xtreem Music