TULSADOOM “Storms of the Neatherworld”

TULSADOOM (aut) Album Cover TULSADOOM (aut)
Storms of the Neatherworld
Again Kill
Thrash Metal/Heavy/Power
Nihilistic Empire Records
2015
CD
www.facebook.com/Tulsadoom
6.5


1. Storms of the Netherworld
2. Skulls
3. Nightwind
4. Riders of Doom
5. Shadows over Lemuria
6. Tyrantfall
7. Stormride
8. Dustlands
9. The Coal of Blue Fire
10. Subraion Xan
11. Final Cataclysm

Cualquier excusa es buena para frikear un rato. Y hoy no esperes otra cosa, lector, que el calor hace estragos. Es que lo ponen a tiro, por Bel. Tanto el Terror Fantástico y Sobrenatural (sobre todo) como la Fantasía Heroica continúan ejerciendo un gran papel en el imaginario de los músicos. Pero vamos a ponernos serios, ya que para denominar TULSADOOM a una banda no solo hay que ser más pícaro que un ladrón de Arenjun; además hay que echarle un morro kilométrico, aunque para hacerlo se haya eliminado la h y empleado una sola palabra, uniendo así las dos originales en un intento de salvar la piel pero continuar dando el pego; respecto a emplear en su acrónimo la silueta de dos serpientes enfrentadas, supervisión del gran John Milius y posible propiedad del imperio De Laurentiis, este sútil robo no es tan grave como pudiera parecer; en realidad solo consiste en un simple gesto cinematográfico ochentero, recreador y efectista. Eso sí, con blindados derechos de autoría ante los que sobran las palabras.

A pesar de todo, para un devoto confeso de Robert Ervin Howard en pleno y cíclico proceso de revisión adoradora, solo cabe una posibilidad que dirima semejante afrenta, es decir, usurpar uno de los nombres sagrados creados por el insigne escritor americano: estar artísticamente a la altura de las circunstancias, atenuante suficiente para poner la mente en estado frío y calcular desde la lejanía, aunque con mano firme y preparada para cortar cabezas y atravesar cotas de malla; incluso para repeler la magia resucitada en pura carne cuyo apelativo es Thulsa Doom. El Cine se portó ingratamente con el origen de este antiguo brujo coetáneo de Kull de Atlantis, inyectándolo en el posterior Universo Conan mediante un guion tan infame y embarullado como curiosamente funcional. Pero sería un error no reconocer que gracias a esto, el antiquísimo hechicero adquirió más protagonismo, en una dimensión absolutamente insospechada respecto a la obra original, dejando pequeños a aquellos carismáticos e imprescindibles personajes de Howard como Thoth-Amon del Anillo Negro, el decrépito pero no menos peligroso Tolkemec de Xuchotl, el sádico hechicero kothio Tsotha-Lanti o la desalmada usurpadora Salomé de Khauran. Sin olvidar al resurgido y maldito arcaico Thugra Kothan.

Storms of the Netherworld” (Nihilistic Empire Records) es el segundo trabajo de este combo austriaco, que para la ocasión han volcado su confianza en Marcus Ziemer y Jens Förster, autores de las labores técnicas en AMP Studio (Alemania). Observando los discos terminados en dicha instalación, lo extremo se lleva la palma por goleada. Ambos ingenieros han logrado una perfecta emulación sónica que con la tecnología de hoy recrea la atmósfera del pasado, un sonido dinámico pero potente que recuerda sin duda a aquella etapa y a las producciones heavy/thrashers de bandas no demasiado conocidas pero de rabiosa propuesta. La limpieza de esta mezcla no empaña lo que acabo de citar, el acierto de colocar un bajo puntiagudo y muy presente, bien paralelo a las afiladas guitarras, le confiere un toque pegadizo y peligrosamente goloso. Junto al bien estudiado sonido para la caja de la batería y a una voz cruda y sin complejos, trae sabores de antaño sin desvirtuar el producto ni su fecha de facturación.

Y entonces se me cambia la cara, porque lo que ofrecen estos devotos del género Espada y Brujería es un híbrido entre el Heavy Metal épico, totalmente ochentero, crudo y primigenio de bandas como CIRITH UNGOL o VIRGIN STEEL al que se añade un “fresco” toque GRIFFIN, primeros RUNNNG WILD o HELSTAR, entre otras muchas viandas. Esto es la cáscara visible, porque el núcleo supura un Thrash Metal híbrido entre el estilo de viejos SODOM, ONSLAUGHT, SLAYER, DEATHROW, OVERKILL, con medios tiempos de primeros VIKING/ SEPULTURA y el filo de los thrashdeathers AGRESSOR, añadiendo puntos Groove en la forma de algunos riffs. La propuesta es creíble, bien repartida y alternada hasta el punto de casi ofrecer una de cal y otra de arena, de parecer dos bandas distintas. En definitiva: no suenan cutres, al contario, pero aplican poso retro y además tocan relativamente bien, lo justo y necesario para ir como relojes y aplastar.

Lo que claramente queda a medias es la portada. Todo podría encajar de forma convincente si no fuese porque el guerrero parece puesto ahí por azar, en forma de simple boceto con aire bastante cochambroso y desganado, teniendo en cuenta que ocupa el foco de atención del cuadro. En este sentido me parece mucho más coherente la de su primer trabajo “Barbarian Steel”, que sin ser ninguna maravilla cumplía con su emulación cliché derivada de las obras maestras y legendarias de Frank Frazetta, Pablo Marcos, Boris Vallejo, Ken Kelly, Earl Norem o Neal Adams, salvando unas distancias estratosféricas, claro. Era más uniforme y funcionaba mejor, haciendo que esta nueva carátula desluzca un poco.

Storms Of The Neatherworld” nos traslada al pasado, aires GRIFFIN/QUEENSRYCHE en la introducción de bajo dan paso al cabalgar Thrasher y a las melodías y arreglos heavymetaleros, bocanada solista al estilo de primeros DIO inclusive. Buena machacada que extraerá más de una sonrisa y que funciona y arrasa sin mayor ánimo que ser un fiel homenaje a las raíces. Pero al sonar “Skulls” y parecer estar ante una reproducción de viejos SODOM que muta en aires FORBIDDEN/OVERKILL, el leñazo en el careto es potente. Thrash rápido y a medio tiempo, con estribillos a la vieja usanza y unas cuerdas graves que despeinan.

Nightwind” nos sitúa ante un riffeo típico en La y formas RAVEN/ACCEPT/SAXON/IRON MAIDEN, con buenos coros y motivos guitarreros, hasta el punto de cascarse una pelea dual al viejo estilo, un poco embarullada pero graciosa. “Riders Of Doom” oscurece el panorama, por tornarse más lúgubre y serio, entre un sabor DIO/HELIX/METALLICA que renace en estrofas SODOM/primeros SLAYER y un coreado estribillo de corte hímnico y escueto, muy DESTRUCTOR. Todo llega a ser dominado por el pasaje armónico inicial, ahora mucho más sólido y lleno, sobre el que desemboca una veloz y sección solista. Imposible dejar de hacer Headbanging.

Shadow over Lemuria” nos devuelve a la era precataclísmica, su primera parte es puro Heavy/Thrash /Power de tintes JUDAS PRIEST/RUNNING WILD/MANOWAR, quizá un poco fuera de lugar en este trabajo, aunque solo es el preludio de veloces bases Power/Thrash en la que los duelos vuelven a sucederse entre el enmarañamiento, desembocando en la “felicidad” anterior. Y qué bien suena la base rítmica, caja algo alejada y bajo en primer plano, pero con pegada estable y con un pulso que no tiembla. Sin duda, el corte más comercial del disco.

Tyranfall” vuelve a sumergirse en aguas negras, a golpe de acordes tenebrosos y picotazos de rápido efecto, llegando a sugerir un duelo entre SEPULTURA del “Schizophrenia” y SUICIDAL TENDENCIES del “Join the Army”, buen Thrash al cuello con el toque Groove más vacilón y que además sugiere una sección melódica muy progresiva armónicamente, de evidente temática fantástica. En este track se aprecia muy bien el toque de batería impreso por Doktharr Radiovodnik, estable cuando quiere y lleno de matices si procede.

Stormride” es otro desbarre de puño en alto y sabor pirata/vikingo, mutting abajo y arriba que augura pasajes de batalla, a los que se unen los blastings del efusivo estribillo y la amenazadora armonía Death/Black. Arreglos melódicos pedal sobre cambios de acordes van generando ese tipo de trucos efectistas que entran por el oído y se quedan ahí, enganchando al oyente incauto pero bajando la guardia ante cualquier fiero vigilante de lo extremo. Temita, sin más. Sin embargo, “Dustlands” es un experimento ambiental con batería programada y cierto sabor MIKE OLFIELD, con sintetizadores de fondo y guitarras distorsionadas que simplemente por romper las normas del disco sorprende y además se deja escuchar, al menos funciona en el contexto de este tracklist, dándole un giro radical.

El ataque veloz retorna con “The Coal of Blue Fire”, un aplastante corte SODOM/SLAYER que vuelve a hacernos pensar en si esta banda es la misma que sonaba hace un rato o en medio disco. Pero lo es, y “Subraion Xan” da buena fe de ello, a través de los fueros del Heavy/Groove de mitad de los ochenta. Una sólida base de batería y cuerdas recuerda a los tiempos de “Gates to Purgatory”, aunque aún dejan espacio para destellos de corte semiblacker. Mucho más explícito comienza “Final Cataclysm”, puro Warblasting Black Metal que deriva en Thrash/Punk y mantiene el aura del Negro Metal y las guitarras rasgueadas en abierto. Para el preparatorio del estribillo adoptan nuevas formas mute, armónicamente sencillas y resultonas. Sin embargo nos quedamos de piedra cuando King Totolva abrasa con un grito arayesco, dado el timbre Angelripper que el vocalista adopta durante buena parte del trabajo. Coros envolventes y melaza de cuerdas cierran este disco de trazas guerreras.

Reconozco que han superado la prueba, les perdono de chiripa (aunque las pintas que llevan son para darles de comer aparte). Por sus venas corre sangre bárbara, creen en Set, Crom e Ymir, y bajo sus opuestas filosofías han fabricado este engendro heavythrasher. También reconozco que le han echado bastante jeta en varios aspectos, como en mezclar y alternar sus estilos de esta forma tan controlada y retorcida, a sabiendas de que nos están colando vino y gaseosa, incluso ambas cosas en ocasiones. Al margen de todo esto, el disco ofrece una música que me ha gustado bastante más que no pocos materiales ante los que tras pinchar unos simples segundos de cada track, tiro para atrás sin dudarlo. Es cuestión de gustos. La parte Heavy aporta un color que su alter ego Thrash esconde por completo, así que para saborear su esencia hay que beber de dos jarras. Pero si Thulsa Doom levantara la cabeza… los borraba de la faz de la Tierra con una simple mirada, por Mitra. Disco prescindible, aunque como broma pasajera y divertimento puntual, no está mal.

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